Tras una d√©cada de sanciones internacionales, Corea del Norte se ha quedado sin pa√≠ses con los que comerciar. ¬ŅPor qu√© no se viene abajo el r√©gimen? La repsuesta podr√≠a estar en la oficina n√ļmero 39 de un edificio del centro de Pyongyang, el de la sede del partido que lleva 70 a√Īos gobernando.

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El libro 100 lugares que nunca visitar√°s describe la Room 39 como una de las localizaciones m√°s secretas y custodiadas del mundo. Tambi√©n conocida como ‚ÄúBureau 39‚ÄĚ o simplemente ‚ÄúOficina 39‚ÄĚ, la entidad es el eje de un sofisticado entramado empresarial que se dedica a generar fondos de divisas extranjeras. ¬ŅC√≥mo? Falsificaciones, fraudes de seguros, tr√°fico de drogas y lo que surja. La Oficina 39 es un lugar fascinante en el que los funcionarios del estado trabajan al margen de la ley.

Una manera de burlar el aislamiento

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Imagen: PRIAKHIN MIKHAIL / Shutterstock

Seg√ļn la doctrina Juche, ideada por el presidente eterno Kim Il-sung, los norcoreanos deben ser independientes pol√≠tica y econ√≥micamente respecto a los pa√≠ses extranjeros (lo que en t√©rminos econ√≥micos se conoce como autarqu√≠a). Pero Corea del Norte tiene un largo historial de relaciones exteriores, en el que destaca desde hace d√©cadas el indispensable comercio con China. Sin embargo, la relaci√≥n con Pek√≠n se ha enfriado y las exportaciones norcoreanas llevan demasiado tiempo muy por debajo del coste de las importaciones.

La conversión de China al capitalismo o la apertura de Irán y Cuba a Occidente les afecta, pero la realidad es que Corea del Norte ha conseguido aislarse por mérito propio. La ONU le impuso una serie de sanciones por su programa nuclear y otras por las atrocidades cometidas en los campos de prisioneros, lo que consiguió frenar el comercio de armas y muchas otras exportaciones. En este lamentable contexto económico, un departamento del Partido del Trabajo que lleva décadas funcionando en secreto se ha vuelto imprescindible para generar ingresos en moneda extranjera.

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La Oficina 39 es un brazo financiero del gobierno para burlar el aislamiento pol√≠tico que les impone la ONU. Se dedica a crear estructuras empresariales legales para realizar todo tipo de actividades, muchas veces il√≠citas. A base de vender armas, metanfetaminas y mano de obra barata, se calcula que la 39 ingresa dos mil millones de d√≥lares al a√Īo. El dinero se destina al programa nuclear y a financiar los lujos de los l√≠deres pol√≠ticos y militares del pa√≠s.

El departamento oficial de las actividades ilegales

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Imagen: The Wall Street Journal

Conseguir efectivo en moneda extranjera, la razón de ser de la Oficina 39, es vital para el régimen. Los medios para conseguirlo son lo de menos. Aunque algunos de los negocios más lucrativos de Corea del Norte sean legales, como la exportación de textiles, oro, carbón, setas y ginseng, la Oficina 39 se encarga también de los negocios ilícitos.

Estados Unidos y la Uni√≥n Europea la acusan de producir y traficar con narc√≥ticos, de contrabandear con cigarrillos e incluso de imprimir billetes falsos. Los ‚Äúsuperd√≥lares‚ÄĚ, una falsificaci√≥n de gran calidad de los billetes de 100 d√≥lares, fueron uno de los negocios m√°s rentables de la Oficina 39 en la d√©cada de los 2000 seg√ļn un reportaje de la revista Vanity Fair.

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El Departamento del Tesoro de Estados Unidos describe así la Oficina 39:

La Oficina 39 es una rama secreta del gobierno de la Rep√ļblica Democr√°tica Popular de Corea que proporciona un apoyo cr√≠tico a los l√≠deres de Corea del Norte, en parte a trav√©s de la participaci√≥n en actividades econ√≥micas il√≠citas, la gesti√≥n de fondos para sobornos y la generaci√≥n de ingresos para los l√≠deres.

La Comisión Europea, por su parte, le dedica estas palabras en su boletín:

La Oficina 39 del Partido del Trabajo de Corea se dedica a actividades económicas ilícitas para apoyar al gobierno de Corea del Norte. Tiene delegaciones en toda la nación destinadas a recaudar y administrar fondos y es la responsable de obtener divisas extranjeras para los altos dirigentes del partido.

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El gobierno de Corea del Norte lo niega todo. No obstante, la visibilidad adquirida por la Oficina en los √ļltimos a√Īos ha obligado a ‚Äúadaptar‚ÄĚ la actividad del departamento. La red criminal del Partido del Trabajo se ha alejado del tr√°fico de drogas y se ha centrado en los cigarrillos de contrabando, los productos farmac√©uticos y los negocios con empresas extranjeras. Se cree que el narcotr√°fico sigue funcionando a trav√©s de otras ramas del partido.

Las empresas encubiertas

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Imagen: Raymond Cunningham / Flickr

En 2014, una nueva flota de taxis comenz√≥ a circular por las calles de Pyongyang. Son f√°cilmente reconocibles por la pintura dorada y granate de la carrocer√≠a. S√≥lo aceptan pagos con moneda extranjera y en la puerta llevan un logo: ‚ÄúKKG‚ÄĚ. Es el mismo logotipo que aparece en los autobuses del aeropuerto o en las vallas que anuncian una nueva construcci√≥n en la capital. La flota de taxis es s√≥lo una parte del grupo de empresas, que empez√≥ a operar en 2008.

Una investigación reciente del Financial Times vincula a KKG con la Oficina 39. No es una empresa de Corea del Norte, sino una alianza comercial entre el gobierno y una firma de inversores con base en Hong Kong. Además de sacarles unos euros a los turistas en los taxis y los autobuses, y más allá de estar metida en la locura inmobiliaria que ha invadido Pyongyang, KKG parece estar interesada en la floreciente industria del petróleo en Corea.

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La Oficina 39 podría jugar un papel clave en la explotación de recursos naturales del país. No el de controlar las exportaciones de petróleo y minerales, pero sí gestionarlas a través de sociedades como KKG. Empresas en las que el propio gobierno invierte y a las que el propio gobierno apoya.

En su cara extranjera, KKG est√° dirigida por un enigm√°tico empresario chino con al menos siete identidades distintas, entre ellas la de Sam Pa. Se cree que Pa es el due√Īo de un entramado de empresas mineras en √Āfrica. Ha sido acusado en varias ocasiones de negociar con dictadores: colabor√≥ con el r√©gimen de Robert Mugabe en Zimbabue y se asegur√≥ contactos comerciales tras el golpe de estado de Madagascar o los disturbios civiles de Guinea. Tambi√©n es amigo de Kim Jong-un, a quien envi√≥ una tarjeta de cumplea√Īos el pasado 8 de enero.

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KKG no es la √ļnica alianza de la Oficina 39 con inversores extranjeros, pero ‚Äúes una de las m√°s grandes‚ÄĚ seg√ļn un oficial asi√°tico que cita el Financial Times. La mayor√≠a de las empresas de Corea del Norte est√°n sancionadas por los Estados Unidos, la Uni√≥n Europea y la ONU, as√≠ que necesitan asociarse con empresas extranjeras para comerciar con otros pa√≠ses. Tambi√©n cambian constantemente de nombre para evitar las sanciones. Todas est√°n dirigidas por la clase privilegiada norcoreana, el gobierno y el ej√©rcito.

La posible localización de Room 39

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Imagen: Google Maps

La Oficina 39 fue creada en 1970 bajo el mandato de Kim Il-sung con el objetivo de vender oro y otros minerales al extranjero. Originalmente era una sección del departamento de finanzas y contabilidad, pero en 1988 se convirtió en una entidad independiente de la Secretaría Central del Partido del Trabajo. Se cree que su sede está ubicada en este edificio del partido, en pleno centro de Pyongyang y justo al lado de una de las residencias oficiales de Kim Jong-un.

El director del departamento responde directamente a Kim Jong-un. Se conocen dos directores en la historia de la Oficina 39. El primero fue el ge√≥logo Kim Tong Un, muy leal a Kim Jong-il y experto en la venta de metales preciosos (por lo que era ideal para el puesto). Seg√ļn el servicio de inteligencia surcoreano, Kim fue destituido en 2010 para evitar las sanciones internacionales impuestas a su nombre. El director actual es Jon Il Chun, subdirector de la Oficina entre 1998 y 2010 y tambi√©n director del grupo Daesong, el conglomerado de empresas m√°s grande de Corea del Norte, con 18 delegaciones en el extranjero.

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La Oficina 38, vecina de la 39, es la responsable de gestionar las finanzas personales del líder. En 2009 Kim Jong-Il fusionó ambas entidades, pero las separó de nuevo en 2010 por la imperiosa necesidad de recaudar fondos en moneda extranjera.

Una agencia para los lujos del régimen

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Imagen: propaganda norcoreana

Choi Kun-chol, un desertor del r√©gimen, asegura que trabaj√≥ en la Oficina 39 durante a√Īos. Sus superiores le dec√≠an que estaban generando ingresos para construir una econom√≠a socialista m√°s fuerte y se refer√≠an al servicio como un fondo revolucionario. ‚ÄúEst√°bamos orgullosos de nuestro trabajo y nos dieron una gran cantidad de poder, pero algunos pocos sab√≠amos que el dinero era para Kim Jong-Il‚ÄĚ dijo Choi en una entrevista.

Los servicios de inteligencia dicen que Kim Jong-il gastaba millones de d√≥lares al a√Īo de los fondos de la Oficina 39 para comprar iPods, televisores, co√Īac, coches de lujo, yates e incluso productos alimenticios ex√≥ticos. Eran regalos para su familia, para las personas leales de su gabinete, para los altos cargos del Partido del Trabajo y para la √©lite del ej√©rcito. Esa es la raz√≥n por la que el r√©gimen no se desmorona; el poder y la riqueza que obtienen los que est√°n cerca del l√≠der. Esa riqueza no ser√≠a posible hoy en d√≠a sin los negocios de la Oficina 39, que vela por la circulaci√≥n de divisas extranjeras en el pa√≠s.

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Como su padre, Kim Jong-un tiene los fondos de la Oficina 39 a su disposici√≥n. Pero los expertos creen que la entidad se est√° descentralizando. Despu√©s de a√Īos trabajando en generar efectivo para los l√≠deres, cada vez m√°s funcionarios consiguen hacerse ricos con los negocios de contrabando y con las inversiones de empresas extranjeras. La Oficina 39 se est√° convirtiendo en una especie city capitalista en medio del r√©gimen comunista m√°s herm√©tico del mundo.

Portada: Astrelok / Shutterstock

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