La búsqueda de respuestas sobre cómo apareció la vida en la Tierra ha encontrado un aliado inesperado en el espacio profundo. El análisis de fragmentos del asteroide Ryugu, recogidos por la misión japonesa Hayabusa2, permitió identificar compuestos que no existen en la Tierra y que podrían haber jugado un papel clave en la química que hizo posible nuestra existencia.
Un viaje interplanetario histórico
En diciembre de 2020, la nave Hayabusa2 de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) completó una misión sin precedentes: traer a la Tierra cápsulas selladas con polvo de Ryugu, un asteroide rico en carbono. Estas muestras, recogidas de la superficie y el subsuelo, aterrizaron en Australia y se convirtieron en un tesoro científico al ofrecer un vistazo directo a los procesos químicos de los primeros días del sistema solar.

El laboratorio donde se revelaron los secretos
Las partículas fueron estudiadas en el National Synchrotron Light Source II, en el Laboratorio Nacional de Brookhaven (EE.UU.). Allí, los investigadores utilizaron rayos X de alta resolución para explorar su composición interna sin dañarlas. Este enfoque permitió detectar elementos y minerales rarísimos, conservando intacto un material de un valor incalculable que ha permanecido inalterado durante 4.700 millones de años.
Un pasado helado y químicamente fértil
Ryugu se formó en las regiones externas y frías del sistema solar, donde albergaba hielos de agua y dióxido de carbono. El calor interno generado por elementos radiactivos derritió esos hielos, liberando fluidos que transformaron su mineralogía y originaron compuestos orgánicos complejos. Entre ellos, destacan aminoácidos, considerados piezas fundamentales en la aparición de la vida. A diferencia de la Tierra, donde la actividad geológica borra huellas antiguas, Ryugu ha preservado intactos estos rastros.

Los compuestos que sorprenden a la ciencia
El análisis detallado reveló minerales con manganeso en carbonatos como dolomita y ankerita, hierro en sulfuros y óxidos, fósforo en hidroxiapatita (el mismo mineral presente en nuestros huesos y dientes) y un fosfuro extremadamente raro, desconocido en la Tierra. También se detectaron sulfuros de cobre y rastros de azufre en múltiples formas químicas. Estas evidencias sugieren que Ryugu atravesó complejas interacciones con fluidos, un escenario fértil para generar moléculas precursoras de la vida.
Fuente: Meteored.