Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

La última explicación a la megaestructura alienígena de la estrella de Tabby es un objeto aún más extraño

Impresión artística de KIC 8462852
Ilustración: NASA / JPL

Los astrónomos llevan años empeñados en buscar una explicación a la misteriosa estrella de Tabby, a ser posible una explicación que no implique extraterrestres construyendo cosas. Irónicamente, la última explicación “razonable” se basa en un objeto que tampoco sabemos con seguridad si existe.

Probablemente a estas alturas ya hayas oído hablar de la estrella de Tabby. Su denominación oficial es KIC 8462852, y lo que la hace especial es que su brillo varía de una manera tan aleatoria que los astrónomos no logran explicar qué clase de objeto (u objetos) son los que pasan por delante de ella para producir ese efecto.

Advertisement

Desde su descubrimiento en otoño de 2015, distintos equipos de científicos han vigilado atentamente los cambios de brillo de la estrella con la esperanza de dar con la clave de esos cambios. En todo ese tiempo se han formulado múltiples teorías: un disco de acreción formado por los restos de un planeta, múltiples cometas en órbita alrededor de Tabby, oscurecimiento gravitacional y, por supuesto, hacendosos aliens construyendo una gigantesca estructura alrededor de la estrella, una idea avalada por conceptos teóricos como la esfera de Dyson o el motor Skadov.

Hasta ahora ninguna de estas teorías ha sido suficiente por sí sola como para explicar los abruptos cambios de brillo (a veces de hasta un 5%) y el progresivo oscurecimiento (un 22% desde que la descubrimos) que sufre la estrella. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia cree haber encontrado la causa del oscurecimiento de Tabby, y es un Ploonet.

Resulta complicado traducir la palabra Ploonet al castellano porque se la acaban de inventar hace apenas un mes. Ploonet es una mezcla de las palabras planeta (planet) y luna (moon), así que podríamos llamar a ese peculiar objeto planetuna... o luneta... o ¡hum! ¿planiluna? ¿planélite? ¿satelineta? Cualquiera de las diferentes opciones es bastante ridícula, así que por el momento nos ceñiremos al anglicismo Ploonet.

Los astrónomos que acuñaron el término en el último número de Monthly Notices of the Royal Astronomical Society por fortuna sí que ofrecen una descripción de los ploonets más razonable que su nombre. Los ploonets son exolunas huérfanas que, por algún motivo, se han soltado del campo gravitatorio de su planeta y vagan solas por su Sistema Solar. Pensemos en un gigante gaseoso como Júpiter. Si algo lo bastante grande afecta a su campo gravitatorio, alguna de sus enormes lunas puede salir disparada y terminar vagando sola en las regiones externas del Sistema Solar. En contadas ocasiones, la luna huérfana puede verse atraída hacia las regiones interiores de su sistema solar y terminar estabilizada en una órbita más cercana al su estrella que la que tenía.

Advertisement
Ilustración: NASA/JPL-Caltech/T.Pyle

Sobre el papel es una buena teoría. El problema es que aún no tenemos constancia de ninguna exoluna que cumpla con este requisito de orfandad. En otras palabras, los ploonets son todavía un objeto astronómico hipotético. Perfectamente plausible, sí, pero hipotético.

Advertisement

Ese carácter teórico no ha impedido a los astrómonos de Columbia aplicar el concepto a la estrella de Tabby y el caso es que encaja como un guante. No solo encajaría con la rapidez del oscurecimiento, sino que también explicaría los cambios de brillo aleatorios y la progresiva pérdida de brillo. Todo encaja en un escenario en el que ningún otro objeto como un planeta o grupo de ellos como varios cometas encajan.

En esencia, lo que está pasando según esta última hipótesis es que una exoluna huérfana ha terminado orbitando sola muy cerca de la estrella de Tabby. La radiación de la estrella la está literalmente arrancando la piel, lo que libera densas e irregulares nubes de polvo y fragmentos cada vez más grandes que interfieren con el brillo que vemos desde la Tierra. De momento, la hipótesis es casi tan rara como la de la megaestructura alienígena, pero al menos nos da una idea más sobre qué buscar y cómo hacerlo cuando examinemos otras estrellas de brillo irregular. [Universidad de Columbia vía Science Alert]

Share This Story

About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: BA3C91077C1CF6A7C6133D7CD3C89018CB814014PGP Key