Durante años, los escorpiones fueron considerados habitantes de zonas rurales y cálidas. Sin embargo, hoy los encontramos cada vez más cerca: debajo de nuestras camas, en patios, baños o pasillos. Esta tendencia inquietante no es casual. Expertos revelan qué factores están impulsando su avance y por qué las ciudades están comenzando a convertirse en terreno fértil para su proliferación.
Escorpiones en la ciudad: una amenaza creciente

Entre 2014 y 2023, Brasil registró más de 1.1 millones de picaduras de escorpión. Y las proyecciones para la próxima década son aún más preocupantes: se estima que en 2033 se superarán los 2 millones de casos. Esta explosión no se limita a un solo país. El fenómeno se extiende por América Latina, con registros preocupantes en México, Paraguay, Bolivia, Venezuela y Argentina.
El artículo publicado por Frontiers in Public Health advierte que el escorpionismo —como se denomina al envenenamiento por picadura— se ha convertido en un problema global, con epicentros en regiones como África, Oriente Medio, el sur de la India y, especialmente, América Latina.
La rápida expansión urbana y el cambio climático parecen estar en el centro de esta crisis. Factores como el aumento de temperaturas, las lluvias irregulares, el deterioro de las infraestructuras y la acumulación de residuos están modificando el equilibrio ecológico y empujando a los escorpiones a invadir zonas urbanizadas en busca de refugio y alimento.
Por qué están ganando terreno y cómo evitarlo
Fabiano Soares, biólogo especializado en control de plagas urbanas, explica que los escorpiones del género Tityus —especialmente Tityus serrulatus, Tityus stigmurus y Tityus trivittatus— son los principales responsables de la mayoría de los accidentes por picaduras en América del Sur. Estas especies poseen un veneno altamente tóxico y están adaptándose con sorprendente facilidad a los ambientes urbanos.
¿Por qué? Soares señala que estos arácnidos encuentran en las ciudades condiciones ideales para reproducirse: refugios oscuros, abundancia de cucarachas como alimento y falta de depredadores. La urbanización desordenada, la invasión de espacios naturales y el deficiente manejo de residuos favorecen su propagación.
Además, el cambio climático actúa como un catalizador. Las alteraciones en las temperaturas y los patrones de lluvia fuerzan a estos animales a migrar en busca de nuevas zonas habitables, y las ciudades se presentan como un destino ideal. El calor urbano, sumado a la falta de control sanitario, acelera sus ciclos reproductivos y multiplica su presencia.
¿Qué podemos hacer?

Aunque no siempre son mortales, las picaduras de escorpión pueden provocar cuadros graves, especialmente en niños, adultos mayores o personas con enfermedades preexistentes. Ante esta nueva realidad, la prevención es clave: eliminar restos de basura, sellar grietas, controlar la población de cucarachas y mantener los desagües limpios son acciones básicas para disminuir los riesgos.
Los expertos insisten: no se trata de una invasión espontánea, sino de una consecuencia directa de cómo construimos y habitamos nuestras ciudades. El desafío no es solo controlar al escorpión, sino también repensar nuestras prácticas urbanas y ambientales antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: National Geographic.