Versión traducida y resumida. Artículo originalmente publicado por ProPublica, medio premiado con el Pulitzer por periodismo de investigación. La suscripción a sus noticias está disponible aquí.
En la primavera del hemisferio norte, los científicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, sus siglas en inglés) finalizaron el informe sobre la toxicidad de una “sustancia química eterna” llamada PFNA que está en los sistemas de agua potable suministrados a unos 26 millones de personas. La evaluación encontró que el PFNA interfiere con el desarrollo humano al causar bajo peso en recién nacidos y que, basándose en evidencia en animales, probablemente cause daño en el hígado y el sistema reproductor masculino como la reducción de los niveles de testosterona, la producción de espermatozoides y el tamaño de los órganos reproductores.
El informe también calculó la cantidad de PFNA tolerable para los humanos, medida de importancia que se puede utilizar para establecer límites en la limpieza de la contaminación por PFNA y para eliminar la sustancia del agua potable.
Pero durante meses el informe ha estado en el limbo, lo que preocupa a científicos y ambientalistas que sospechan que podrían modificarlo o directamente ocultarlo.
La EPA le dijo a ProPublica que el informe se publicaría cuando se completara, pero la oficina de prensa no respondió a las preguntas de lo que faltaba por completar, o cuándo se publicaría.
La versión final “estaba lista para publicarse” a mediados de abril, según un documento interno revisado por ProPublica. Dos científicos que conocen la evaluación confirmaron que desde abril el informe ha estado listo para darse a conocer.
Qué pasó con el informe
“En lo científico, ya se completó”, dijo uno de los dos científicos que trabajaron en el Departamento de Investigación y Desarrollo de la EPA, y que se mantuvieron en el anonimato porque no están autorizados a hablar sobre el informe que no se publicó.
“Solo faltaba informar a los superiores que ya estaba listo y publicarlo”, nos dijeron, añadiendo que era inusual la demora. “En los últimos años, las evaluaciones siempre se completaron en pocas semanas”.
El año pasado se dio a conocer una versión del borrador de la evaluación, que dio lugar a objeciones de un grupo comercial del sector de la industria. La versión final, que conservaba los cálculos publicados en el borrador, se completó poco antes de que la EPA anunciara en mayo su intención de revisar los límites de la cantidad de PFNA y otros químicos permitidos en el agua potable. Esos límites se habían establecido el año pasado durante el gobierno del presidente Joe Biden.
Darya Minovi, analista de la Unión de Científicos Preocupados, señaló que el cambio pendiente será una posible motivación para que no se publique la evaluación del PFNA. “Si intentas rebajar la calidad del agua, no querrás dar a conocer información que brinde argumentos sobre la necesidad de la calidad”, dijo Minovi.
El grupo de científicos sin fines de lucro dirigió la atención al informe no publicado el mes pasado en un posteo en redes sociales: “Sin esta evaluación se les niega a las agencias federales y estatales la mejor ciencia disponible de la que dependen para proteger la salud pública”.
El químico ya estaba siendo eliminado
El PFNA es tan riesgoso que la EPA firmó un acuerdo con ocho compañías para eliminarlo hace casi dos décadas. El químico estaba en la espuma para extinguir incendios, y en un catalizador para fabricar plástico usado en circuitos, válvulas y tuberías. Se ha encontrado PFNA en agua cercana a sitios donde se utilizó la espuma, y en el agua potable de 28 estados, según un análisis de la EPA y datos del Grupo Ambiental EWG sin fines de lucro.
Los gobiernos locales de todo el país han intentado que las compañías que utilizan sustancias químicas eternas como el PFNA paguen los gastos de limpiar la contaminación. En 2019, el estado de Nueva Jersey le ordenó al propietario de una planta industrial de West Deptford que pagara por la limpieza de la contaminación del sitio donde se habían hallado altos niveles de PFNA en el suelo y el agua. El estado demandó a la compañía, Solvay Specialty Polymers, por no cumplir y como parte del acuerdo legal Solvay pagó más de US$393 millones para limpiar la contaminación. La compañía, que ahora se llama Syensqo Specialty Polymers, le dijo a ProPublica que en la zona de sus instalaciones hay otras fuentes de contaminación con PFNA, señalando que acordó el pago sin admitir que era su responsabilidad.
Solvay intentó influir en la EPA por el límite en el agua potable establecido para el PFNA y otras sustancias químicas, según registros de lobbying. Además, hizo lobby en el congreso por la legislación que impediría el uso de las evaluaciones del programa de sistemas de información de riesgos porque se sabe que el programa analiza el daño que pueden causar las sustancias químicas.
Ácido perfluorononanoico
Se había iniciado la evaluación porque el ácido perfluorononanoico o PFNA no se descompone en la naturaleza y su daño para la salud se sospechaba. Se lo había encontrado en el suelo y el agua en diferentes lugares de EE.UU. y se lo midió en alimentos, en el aire, en polvo en interiores y en peces, además de en leche materna, tejidos fetales y sangre humana. Lo más preocupante es que ya había estudios que indicaban que la sustancia química causa graves daños a personas y animales en estudios de laboratorio.
El borrador del informe que refleja años de estudio halla que, además de dañar el hígado, el desarrollo y la reproducción, el PFNA “puede causar” problemas inmunológicos, dañar la tiroides, el cerebro en desarrollo y también podría causar afecciones como la diabetes tipo 2. El Consejo de Química argumentó que en el caso de bajo peso en neonatos y problemas hepáticos, la evidencia no era tan sólida como se afirmaba. La industria no se ocupó de los riesgos reproductivos que presenta el PFNA, también documentados por otras agencias regulatorias como parte de la evidencia que vincula a las “sustancias químicas eternas” con los problemas reproductivos masculinos como testículos más pequeños y menos espermatozoides, con menor movilidad. Las sustancias químicas eternas también se relacionan con problemas reproductivos femeninos como endometriosis, disfunción y tumores ováricos y una importante disminución en la fertilidad.
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