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Ciencia

Si comes lácteos antes de ir a dormir podrías sufrir pesadillas, según este estudio

La gente con intolerancia a la lactosa tiene más probabilidades de soñar pesadillas y dormir mal.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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¿Comiste mucho queso y sentiste que vivías tu propia Pesadilla en la Calle Elm? Les ha pasado a otros, también. Un estudio que se dio a conocer hoy reveló que hay un vínculo entre la intolerancia a la lactosa y el riesgo aumentado de soñar pesadillas.

El estudio se llevó a cabo en Canadá, encuestando a estudiantes preuniversitarios. Quienes informaron soñar pesadillas y dormir mal, en general tenían mayores probabilidades de informar que sufrían de alergias a los alimentos, incluyendo la intolerancia a la lactosa. Los investigadores especulan que las molestias que causan los problemas estomacales pueden afectarnos mientras dormimos.

“Los resultados que obtuvimos confirmaron nuestra hipótesis de que la intolerancia a la lactosa de hecho predice las pesadillas y el mal sueño”, le dijo a Gizmodo el coautor del trabajo Russ Powell, psicólogo y profesor emérito de la Universidad MacEwan de Edmonton, Alberta.

No es nueva la idea de que los alimentos que ingerimos, en particular el queso u otros productos lácteos, pueden hacer que durmamos mal. A principios del siglo XX, por ejemplo, el caricaturista estadounidense Winsor McCay creó una popular tira cómica publicada en el periódico: Dream of the Rarebit Fiend [Sueño del demonio del queso caliente], donde presentaba a gente con pesadillas o sueños extraños después de haber comido algo que no les sentaba bien. A menudo se trataba del rarebit galés, un popular plato británico que consiste en tostada con queso.

Según Powell, el fenómeno no ha sido muy estudiado por la ciencia. Hace una década este mismo equipo publicó una encuesta que encontró que aproximadamente el 20% de los participantes informaba haber soñado cosas bizarras y lo relacionaban con haber comido determinados alimentos, o con haber cenado tarde. Muchos mencionaban a los alimentos lácteos. En el último estudio Powell y sus colegas esperaban replicar los hallazgos de su estudio anterior, además de estudiar en mayor profundidad las razones de las pesadillas.

Queso, crema, helado, y más

Encuestaron a más de 1.000 estudiantes preuniversitarios (más del doble de los que participaron del estudio de 2015), preguntándoles sobre sus hábitos dietarios y de sueño. Casi un 40% de los participantes sentían que comer determinados alimentos o comer tarde por la noche era lo que afectaba su calidad de sueño, y el 25% sentía que lo que comían empeoraba su sueño. Esta vez, solo el 5,5% culpaban a los alimentos por afectar lo que soñaban pero entre ellos, los culpables más comunes eran los lácteos, la comida picante y los dulces. El estudio también halló que cuando informaban ser intolerantes a la lactosa, había relación con las peores pesadillas y la peor calidad del sueño. Lo mismo sucedía con otras alergias a alimentos. No es de sorprender que la intolerancia a la lactosa se relacionaba con síntomas gastrointestinales en tanto que quienes informaron hábitos dietarios poco saludables solían tener más pesadillas y mayor dificultad para recordar sus sueños.

Los hallazgos del equipo se publicaron el martes en Frontiers in Psychology (y tanto este estudio como el de 2015 hacen referencia directa a Dream of the Rarebit Fiend en su título).

Quien sufra de intolerancia a la lactosa sabe que ceder ante la tentación de comer lácteos podrá causar mucho dolor de estómago e hinchazón. Los investigadores razonan que estos síntomas pueden mantener despierta a la persona o estropear sus sueños de manera más sutil, explicación que podría extenderse también a otros dolores.

“Puede ser que las molestias gastrointestinales, en comparación con otros tipos de molestias, tengan un impacto particularmente fuerte en el sueño y los sueños. Los dolores menstruales, por ejemplo, también aumentan la probabilidad de sufrir perturbaciones en el sueño, según se ha demostrado”, dijo Powell. Su teoría es que como los síntomas gastrointestinales pueden tener su origen en la ingesta de veneno, nuestras pesadillas por ingerir lácteos podrían ser la forma en que el cuerpo se mantiene alerta en caso de una emergencia médica.

A los autores del estudio les gustaría confirmar su investigación de manera experimental, como en un ensayo que compare directamente cómo duermen y sueñan los intolerantes a la lactosa después de ingerir o evitar los lácteos. Powell cree que además sería interesante estudiar si la sensibilidad a los alimentos podría contribuir directamente al desorden del sueño de algunas personas.

Casi un tercio de los estadounidenses tiene dificultad para digerir la lactosa, aunque no todos se sienten enfermos después de ingerir lácteos. Como la intolerancia a la lactosa es muy molesta, estos hallazgos podrían ser un incentivo más para que evitaran comer lácteos por las noches. En lo personal, creo que en lugar de un helado por la noche, lo que más me convendrá es un batido de frutas delicioso y frío.

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