¿Y si algunos humanos ya tuvieran superpoderes, solo que no usan capa ni salen en cómics? Desde escaladores sin miedo hasta nadadores sin oxígeno, algunos cuerpos y cerebros han roto límites que creíamos infranqueables. La ciencia no solo los estudia, sino que empieza a entender cómo funcionan. Y, en ciertos casos, cómo replicarlos.
El miedo que desaparece: el caso de Alex Honnold

El escalador Alex Honnold ha escalado paredes verticales sin cuerda alguna. Su secreto no es solo físico: cuando los científicos observaron su actividad cerebral ante imágenes de alto impacto, su amígdala —el centro del miedo— no se activó.
Esto no se debe a una mutación, sino a una adaptación. Jane Joseph, neurocientífica que analizó su cerebro, sugiere que Honnold ha aprendido a controlar sus reacciones mediante un enfoque extremo en la planificación. Técnicas similares se utilizan hoy en terapias para superar fobias o traumas. Lo que para Honnold es supervivencia, para otros podría ser una nueva herramienta psicológica.
Adaptaciones reales: oxígeno y profundidad como ventaja

A 4.267 metros de altitud, los sherpas respiran con una eficiencia que desafía la lógica. La clave: mutaciones genéticas que evitan que la sangre se espese y mitocondrias que extraen oxígeno con mayor eficacia. Tatum Simonson, de la Universidad de California, estudia cómo estas adaptaciones podrían aplicarse a personas con enfermedades respiratorias.
En otro extremo, los bajau —pueblos de Filipinas y Malasia— han evolucionado para bucear sin tanques durante más de 10 minutos. Su secreto es un bazo agrandado genéticamente, que almacena y libera glóbulos rojos oxigenados al bucear. No es solo habilidad: es biología en acción.
Agilidad, memoria y velocidad que desafían el cuerpo

El espadachín japonés Isao Machii corta proyectiles en el aire. El pistolero Bob Munden disparaba más rápido que el tiempo de reacción humano promedio. Aunque sus cuerpos funcionan como los de cualquiera, su sistema nervioso central se ha entrenado para reaccionar casi sin intervención consciente. Ese tipo de control motor sigue intrigando a los científicos.
Por su parte, los campeones de memoria memorizan cientos de rostros o cartas en segundos. Pero, según Anthony Dottino, su secreto es el método: visualización, asociaciones mentales, práctica constante. Un estudio en Neuron confirmó que con seis semanas de entrenamiento, cualquier persona puede mejorar su memoria significativamente. Y eso también es un superpoder.
Más cerca de lo que creemos
No todos nacen con habilidades extraordinarias, pero muchos las desarrollan. A veces es la genética, a veces la disciplina, y en muchos casos, una combinación de ambas. Lo importante es que estas habilidades no son ciencia ficción. Son ciencia real. Y quizás, con el enfoque adecuado, la próxima persona en descubrir su superpoder… seas tú.
Fuente: National Geographic.