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Ciencia

Si vives en EE.UU. o piensas viajar a ese país durante este verano, tienes que saber qué es lo que tiene preparada la súper corriente de El Niño para la región

En partes de EE.UU. aumentarían algunos tipos de clima extremo
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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Llegó la corriente de El Niño y probablemente haya algunos cambios en los patrones climáticos de Norteamérica. Aunque los efectos de El Niño suelen ser más importantes en el invierno, todo ese calor extra que proviene del océano Pacífico también influye en el clima del verano.

Cuanto más potente sea la corriente de El Niño, más probabilidades hay de que el clima presente fenómenos extremos. Y parece que en esta ocasión, se trata de una súper corriente de El Niño porque según las últimas novedades de la NOAA, Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica, hay un 63% de probabilidades de que para noviembre El Niño aumente su potencia. Sigue en desarrollo, pero se fortalece rápidamente, y a comienzos de junio las temperaturas de la superficie del océano ya habían aumentado 1,1 °C por encima del promedio.

¿Qué significa eso para el clima del verano en EE.UU.? Significa que habrá complicaciones. Los impactos de El Niño varían según la región, y no hay garantías incluso cuando es particularmente potente, pero los expertos señalan tendencias y anuncian las probabilidades de lo que puede suceder, desde un riesgo mayor de que haya tormentas, a olas de calor más severas.

Los cambios en el clima

El Niño es la fase cálida de la Oscilación del Sur de El Niño, un fenómeno climático recurrente en el Océano Pacífico ecuatorial, que además es el que impulsa la variabilidad climática de año a año.

Durante El Niño las temperaturas de la superficie del océano aumentan por encima del promedio, y a medida que se debilitan los vientos y el agua cálida del Pacífico se dirige hacia el este, el calor y la humedad ascienden a la atmósfera y alteran los patrones del clima de todo el planeta. Cuando El Niño viene con potencia, hay más probabilidades de que las corrientes oceánicas cambien, y eso tiene un rol clave en los patrones de precipitaciones y temperatura.

Cuando las corrientes avanzan hacia el sur respecto de su posición neutral, el sur de EE.UU. suele tener más precipitaciones y experimenta condiciones más húmedas y frescas, mientras que en la mitad norte de EE.UU. el clima se vuelve más cálido y seco.

Son impactos que se acentúan más en invierno que en verano. Emily Becker, profesora adjunta de investigaciones en la Facultad de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami, le dijo a Gizmodo que “Tanto El Niño como La Niña pasan por etapas de desarrollo durante el verano, por lo que el pico suele darse a comienzos del invierno. Por eso, y debido a que el clima de Norteamérica se ve gobernado por procesos diferentes en el verano, en general no vemos impactos muy marcados tanto como lo notamos en el invierno”.

Dicho esto, sí hay regiones que podrían ver impactos marcados de El Niño en estos meses.

El mayor impacto de El Niño en el verano de EE.UU. es que suprime la actividad de los huracanes del Atlántico, según Becker. Por eso los estados sobre la costa este y el golfo podrían tener menos tormentas con nombre este año, y las que se produzcan serían más débiles. La NOAA también destaca un patrón de debilitamiento de la actividad de las tormentas, en el que pronostica que la cuenca del Atlántico tendrá entre ocho y catorce tormentas con nombre, tres a seis huracanes, y uno a tres grandes huracanes.

Pero la temporada de huracanes en el Pacífico será otra historia. Durante El Niño las temperaturas más cálidas de la superficie del océano envían más energía a la atmósfera, haciendo que se formen tormentas más intensas. Esta fase se ve también asociada con cambios verticales, de velocidad y dirección de los vientos a unos 1.500 a 10.000 metros. Son vientos que rompen literalmente las tormentas y que en este caso podrían hacerlas más intensas, con lo que la temporada de huracanes en el Pacífico podría ser más fuerte debido a El Niño.

Cambios en cada región

En el Pacífico del este y central la NOAA anticipa actividad por encima de lo normal este verano, con 15 a 22 tormentas con nombre, nueve a catorce huracanes, y cinco a nueve grandes huracanes. California y el noroeste del Pacífico tendrán mayor riesgo de sufrir tormentas extremas este verano.

En el sudoeste, El Niño podría aumentar el nivel de las precipitaciones, aunque eso se produciría a finales del verano o comienzos del otoño, según le dijo en un e-mail a Gizmodo Dan Collins, meteorólogo del Centro de Predicción del Clima de la NOAA. «Los impactos más fuertes se verán en el centro y los Grandes Lagos en el verano y con El Niño aumentan las probabilidades de temperaturas más bajas que el promedio, y menos precipitaciones”.

En el norte de EE.UU. se pronostican probables olas de calor. “Eso es un riesgo porque las comunidades no se han aclimatado todavía y aunque el aumento de las temperaturas no sea extremo, las personas en situación de riesgo pueden sufrir problemas de salud”, le dijo a Gizmodo Amanda Reinhart, meteoróloga del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Aunque esta corriente de El Niño va sumando fuerzas, eso no significa que se garanticen anomalías climáticas severas este verano. “Los impactos no serán necesariamente más severos porque El Niño sea más potente. Solo es que son más predecibles. Cuanto más potente sea El Niño, más probable es que veamos esos impactos que se esperan”.

El cambio climático ya exacerba el clima extremo en todo el país, por lo que resulta difícil diferenciar si la variabilidad en el clima proviene de la corriente de El Niño o no, pero la actividad humana que causa un cambio en el clima puede amplificar los efectos de El Niño con probabilidades de precipitaciones e inundaciones más severas en algunas regiones, y más calor, sequía e incendios en otras.

La influencia de El Niño en el clima de EE.UU. se hará más notable en unos meses más, pero los meteorólogos estarán atentos ya que la creciente volatilidad del clima hace que sea importante entender los riesgos para poder estar preparados en cada región.

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