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Ciencia

Siempre se creyó que Urano y Neptuno eran gigantes de hielo, pero tal vez no sea así

Podrían no tener tanto hielo como creen muchos astrónomos.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Antes de que la Voyager 2 sobrevolara Urano y Neptuno la idea establecida era que se trataba de mundos fríos y muertos en los distantes confines del sistema solar. La histórica visita de la nave espacial reveló sin embargo que hay mucho más de lo que se creía en estos planetas tan complejos y activos. Si bien el sobrevuelo de la Voyager confirmó la clasificación de los planetas como gigantes de hielo, sigue debatiéndose sobre su singular composición. Ahora, un nuevo estudio sugiere que en lugar de contar con un núcleo interior de hielo, ambos planetas tienen un océano de magma que bulle en sus entrañas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California sugiere que tanto Urano como Neptuno deberían describirse más bien como gigantes con océanos de magma, en lugar del tradicional mote de gigantes de hielo. En un reciente trabajo presentado al Astrophysical Journal los investigadores aportan nuevos datos sobre la estructura interior de los dos planetas, que creen podrían utilizarse para estudiar también a los exoplanetas sub-neptunianos de la galaxia.

Un caso de identidad equivocada

La nave Voyager 2 de la NASA es la única que visitó Urano y Neptuno. El 24 de enero de 1986 la Voyager pasó a unos 81.500 kilómetros de las nubes altas de Urano y descubrió once lunas más y dos nuevos anillos alrededor del planeta. Luego, el 25 de agosto de 1989 la nave espacial sobrevoló el polo norte de Neptuno y descubrió seis nuevas lunas y cuatro arcos en forma de anillo.

Casi todo lo que se sabe sobre los dos planetas se basa mayormente en ese sobrevuelo, y los dos mundos distantes siguen hasta hoy bajo un manto de misterio. Son los planetas menos explorados del sistema solar, que nunca se investigaron en profundidad. Por eso los científicos no están seguros en cuanto a dónde se formaron originalmente en los inicios del sistema solar, o cuál es la razón de sus campos magnéticos tan caóticos.

Una de las hipótesis que más se ha sostenido sugiere que esos dos mundos tienen una atmósfera de hidrógeno/helio que cubre un vasto manto de hielos compuestos principalmente por agua, amoníaco y metano, y que el núcleo es rocoso.

Pero el nuevo estudio sugiere que el modelo de tres capas de la estructura interior de un gigante de hielo no sería la única forma de explicar las propiedades de los dos planetas. Los investigadores señalan que hay objetos en el Cinturón de Kuiper, que se cree han preservado evidencia del material en el se originaron Urano y Neptuno en el sistema solar exterior, cuya composición primaria es de roca, no de hielo.

¿Ya no son los gigantes de hielo?

Para su trabajo de investigación el equipo simuló diferentes modelos de procesos interiores y composición de Urano y Neptuno. El modelo que más encaja con las distintas propiedades de Urano y Neptuno sugiere que los dos planetas tienen un océano mixto de magma con hidrógeno disuelto en el fondo y una capa envolvente principalmente de hidrógeno por encima.

Ese modelo sugiere que a altas presiones el gas de hidrógeno puede disolverse y formar con el magma un fluido mixto. Esta mezcla podría ayudar a explicar la densidad de Urano y Neptuno, tradicionalmente interpretada como evidencia de que su interior era rico en hielo.

¿Están diciendo que Urano y Neptuno ya no serían clasificados como gigantes de hielo y que hay que llamarlos gigantes de magma? Bueno, eso llevará bastante tiempo en el imaginario colectivo.

Pero además, los recientes resultados podrían ayudar a la ciencia en su estudio de la estructura interior de los planetas sub-neptunianos de la Vía Láctea, que hasta ahora siempre han sido un misterio.

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