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Ciencia

Tras permanecer 17 horas observando a Urano, el Webb encontró que sus auroras son más extrañas de lo que se pensaba

El telescopio observó al gigante de hielo durante una rotación completa y encontró que la temperatura y las partículas cargadas varían según la altitud.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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El 19 de enero el telescopio espacial Webb fijó la mirada en el caótico mundo de Urano durante 17 horas. Así, observó el débil resplandor de las moléculas que están encima de las nubes del planeta, hasta el momento en que se encuentra con su inusual campo magnético. Los datos recogidos ayudan a los científicos a trazar el mapa de la atmósfera superior de Urano con un detalle nunca antes logrado y brindan nueva información sobre cómo es que se forman sus fascinantes auroras.

Un equipo internacional de investigadores utilizó el Espectrógrafo de infrarrojo cercano (NIRSpec) del Webb para confeccionar el mapa de temperatura y densidad de iones que hay a unos 5.000  kilómetros de Urano, sobre el techo de nubes de ese planeta. Los hallazgos, publicados en Geophysical Research Letters, revelan cómo influye el campo magnético excéntrico de este planeta en sus auroras, y brindan información sobre el comportamiento de la energía en las capas superiores de los gigantes de hielo.

“Es la primera vez que pudimos ver la atmósfera superior de Urano en tres dimensiones”, declaró Paola Tiranti, estudiante del doctorado en la Universidad Northumbria del Reino Unido y autora principal del estudio. “Con la sensibilidad del Webb podemos rastrear el movimiento ascendente de la energía a través de la atmósfera del planeta e incluso ver la influencia de su campo magnético inclinado”.

Un gigante muy extraño

Urano tiene un campo magnético un tanto inusual. El eje de rotación del planeta tiene una inclinación de 90 grados, por lo que el planeta rota de lado. El eje magnético también está inclinado, en casi 60 grados con respecto al eje de rotación. Este campo magnético inclinado hace que Urano tenga una magnetósfera más variable, con lo que sus auroras van cubriendo la superficie de manera más compleja, según la NASA.

Las recientes observaciones del Webb detectaron dos brillantes bandas aurorales cerca de los polos magnéticos de Urano, y  una reducción significativa de la densidad de iones y emisiones en la región que está entre las bandas. Probablemente se deba a la forma en que las líneas del campo magnético guían a las partículas al atravesar la atmósfera de Urano.

En 2012 el telescopio espacial Hubble detectó auroras en Urano y desde entonces los científicos buscan entender cómo influye la extraña magnetósfera del planeta en la formación de sus auroras.

“La magnetósfera de Urano es una de las más extrañas en el sistema solar”, dijo Tiranti. “Ahora el Webb nos ha mostrado sus importantes efectos sobre la atmósfera”.

Un mundo frío

La sonda Voyager 2 de la NASA hizo su primer vuelo junto a Urano el 24 de enero de 1986. La misión reveló un mundo de color celeste, muy frío en comparación con los planetas vecinos. En ese momento las temperaturas de la atmósfera superior de Urano eran de -214°C.

Los datos recientes del telescopio Webb también confirmaron que la atmósfera superior de Urano sigue enfriándose. Según los datos que recibió el Voyager 2 en su velo junto a Urano, la atmósfera superior del planeta sigue enfriándose cada vez más. El equipo midió temperaturas que eran unos 150°C menores a las que se habían registrado antes.

“Al revelar la estructura vertical de Urano en tanto detalle, el Webb nos ayuda a entender el equilibrio de energía de los gigantes de hielo”, dijo Tiranti. “Es un paso crucial para poder caracterizar a los planetas gigantes que están fuera de nuestro sistema solar”.

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