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Sin Henry Cavill, The Witcher se queda sin alma y sin rumbo

La temporada 4 de The Witcher ha convertido lo que antes era una cita imprescindible para los fans de la fantasía en una experiencia pesada y frustrante. El cambio de protagonista ha terminado de evidenciar los problemas de una serie que parece haber perdido su identidad.
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Tiempo de lectura 2 minutos

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Hubo un tiempo en el que The Witcher era uno de los grandes estandartes de la fantasía televisiva. Cada nueva temporada se vivía como un acontecimiento. Sin embargo, algo se rompió por el camino. La cuarta entrega, estrenada el 30 de octubre de 2025, no solo ha sido la más floja hasta la fecha, sino también la más difícil de terminar.

Una temporada que se hace cuesta arriba

He tardado tres meses en acabar los ocho episodios de la temporada 4. Tres meses. Y no porque falte tiempo, sino porque cada capítulo se sentía como una obligación más que como un disfrute. Algo impensable cuando la serie estaba en su mejor momento.

El principal motivo era evidente desde antes del estreno: el cambio de protagonista. Liam Hemsworth asumía el papel de Geralt de Rivia tras la salida de Henry Cavill. Y por duro que suene, la serie no ha sabido sobrevivir a esa pérdida.

Sin Henry Cavill, todo se desmorona

Cavill no solo interpretaba a Geralt: sostenía la serie a nivel creativo y emocional. Su marcha deja un vacío que nadie logra llenar. Hemsworth no consigue apropiarse del personaje, y el guion tampoco parece interesado en ayudarle.

Las tramas son simples, deslavazadas y, en algunos momentos, involuntariamente cómicas. Además, la temporada abusa de escenas sexuales completamente innecesarias, algo que contrasta con la postura crítica que el propio Cavill había mantenido durante su etapa en la serie.

Personajes planos y actuaciones sin alma

Lo más preocupante es que el problema no se limita al protagonista. Personajes que habían funcionado durante tres temporadas aparecen ahora vacíos y sin carisma. Actrices como Freya Allan o Anya Chalotra parecen atrapadas en arcos narrativos sin peso dramático.

Incluso Joey Batey, que había sido uno de los favoritos del público como Jaskier, queda diluido en una temporada que no sabe qué hacer con ninguno de sus personajes.

El veredicto del público es demoledor

No es una sensación aislada. La temporada 4 ha sido duramente castigada por crítica y audiencia. En Rotten Tomatoes apenas alcanza un 59 % por parte de la prensa especializada y un demoledor 20 % de aprobación del público.

Lo que antes era un evento para los amantes del género se ha convertido en una carga. Una serie que muchos seguirán viendo únicamente por inercia.

Un final que debería llegar cuanto antes

Netflix aún tiene pendiente una quinta y última temporada. Y la sensación general es clara: que termine cuanto antes. Netflix ha cancelado series con mucho más potencial, y en este caso quizá habría sido la decisión más sensata.

Henry Cavill, gran conocedor y fan de la obra de Andrzej Sapkowski, se marchó por diferencias creativas. Vista la temporada 4, es difícil no pensar que hizo lo correcto.

The Witcher fue grande. Ahora solo queda cerrar su historia y pasar página. Y, sinceramente, ya va siendo hora.

Fuente: SensaCine.

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