El 26 de enero de 1972, la historia de la aviación fue marcada por un evento que parecía imposible. Vesna Vulović, una joven azafata yugoslava, sobrevivió a un accidente aéreo catastrófico que dejó a todos los expertos desconcertados. Su historia no solo es un ejemplo de resistencia humana, sino también un caso que desafía la lógica científica. A continuación, exploraremos cómo logró sobrevivir a una caída libre de 10,160 metros y el impacto que su experiencia tuvo en su vida y en la aviación.
Una explosión que marcó la historia

El vuelo JAT 367 de Yugoslav Airlines, un McDonnell Douglas DC-9, había partido de Estocolmo con destino a Belgrado, haciendo escala en Copenhague. Sin previo aviso, una explosión en el compartimento de equipaje partió la aeronave en pleno vuelo, sobrevolando las montañas de la actual República Checa.
Las investigaciones posteriores atribuyeron el incidente a un posible atentado perpetrado por un grupo nacionalista croata, aunque nunca se hallaron pruebas concluyentes. De los 28 pasajeros y tripulantes, solo Vesna sobrevivió. La joven se encontraba atrapada en la parte trasera del avión, sujetada por un carrito de alimentos, lo que sería clave para su increíble supervivencia.
Una caída que desafió las leyes de la física
La sección trasera del avión, donde estaba Vesna, cayó directamente hacia un bosque nevado. Milagrosamente, las ramas de los árboles y la gruesa capa de nieve lograron amortiguar el impacto. Los médicos que la atendieron destacaron otro factor fundamental: la baja presión arterial de Vesna, que evitó que su corazón fallara durante la caída.
Un leñador local, Bruno Honke, encontró a Vesna con vida entre los restos del avión. Gracias a sus conocimientos básicos de medicina adquiridos en la Segunda Guerra Mundial, logró estabilizarla hasta la llegada de los equipos de rescate.
Una recuperación llena de desafíos

Las heridas de Vesna fueron devastadoras:
- Fractura de cráneo.
- Vértices aplastadas, que la dejaron paralizada temporalmente.
- Fracturas múltiples en pelvis, costillas y piernas.
Tras permanecer en coma durante diez días, comenzó un largo proceso de rehabilitación. Meses de cirugías y fisioterapia le permitieron volver a caminar, aunque con ciertas limitaciones. Su caso atrajo la atención médica y se convirtió en un símbolo de esperanza para miles de personas.
Reconocimientos y vida tras el accidente
En 1985, Vesna fue incluida en el Libro Guinness de los Récords como la persona que sobrevivió a la caída más alta sin paracaídas. A pesar de las secuelas físicas, intentó regresar a su trabajo como azafata, pero fue reasignada a un puesto administrativo en Yugoslav Airlines.
Lejos de buscar fama, Vesna llevaba una vida modesta. En entrevistas, confesaba no recordar nada del accidente y veía su supervivencia como una segunda oportunidad para disfrutar la vida.
De heroína a activista política
La notoriedad de Vesna en Serbia la impulsó a involucrarse en movimientos políticos durante los años 90. Se opuso al régimen de Slobodan Milošević y defendió causas en pro de la reconciliación nacional. Esta postura le costó su trabajo, pero nunca abandonó sus ideales.
Siempre bromeaba diciendo que tenía “nueve vidas, como los gatos”, aunque también admitía que la atención mediática podía ser abrumadora.
Un legado imborrable

En 2016, Vesna fue encontrada sin vida en su departamento en Belgrado, a los 66 años. Su muerte, por causas naturales, marcó el fin de una vida extraordinaria. Sin embargo, su historia sigue siendo recordada como un milagro que desafió las leyes de la física y la biología.
El legado de Vesna Vulović no es solo el de una sobreviviente, sino el de un símbolo de resistencia humana frente a lo imposible. Su increíble experiencia continúa inspirando a personas de todo el mundo a valorar la vida y enfrentar los desafíos con determinación.
[Fuente: Infobae]