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¿El blanqueamiento de los arrecifes de coral? Échale la culpa a las compañías de combustibles fósiles.
Foto: AP
¿El blanqueamiento de los arrecifes de coral? Échale la culpa a las compañías de combustibles fósiles.
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El cambio climático está causando grandes estragos en el océano, y la gente está haciendo lo que puede por salvar los mares. Sin embargo, un nuevo estudio muestra exactamente quién es el culpable de esto. Y no, no son los consumidores. Son los principales productores de combustibles fósiles: empresas como BP, Chevron, ExxonMobil o Royal Dutch Shell, entre otras.

El estudio, publicado el miércoles en la revista Environmental Research Letters, analiza la acidificación de los océanos y atribuye exactamente cuánto han contribuido las empresas del “Big Oil”.

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La acidificación del océano es resultado del exceso de dióxido de carbono en la atmósfera. A medida que los océanos van absorbiendo más y más dióxido, se producen una serie de reacciones químicas que provocan la caída de los niveles de pH del agua. Los organismos marinos que tienen conchas o exoesqueletos, como los mariscos o los corales, luchan por sobrevivir en aguas más ácidas, y se pone en riesgo ecosistemas enteros.

Para repartir la culpa que tienen las empresas en lo que respecta a la acidificación de los océanos, el equipo de autores analizó diferentes períodos de acidificación de los océanos. Observaron periodos entre 1880 y 2015, la era en que comenzamos a emitir carbono, y entre 1965 y 2015, cuando las empresas de combustibles fósiles ya conocían el impacto de lo que hacían. Debido a que el dióxido de carbono se filtra a la atmósfera con bastante rapidez y contribuye a la angustia ecológica global sin importar dónde se originan las emisiones, los científicos han observado cómo estas emisiones globales han conseguido afectar a los océanos por todo el mundo.

Los resultados muestran que los 88 mayores productores industriales de carbono, los que extrajeron petróleo, gas y carbón a lo largo de la historia para luego vendérselo a los consumidores, han contribuido aproximadamente a reducir la mitad del pH de nuestros océanos. El objetivo de esta investigación era, en parte, tener una idea de cómo sería el mundo hoy si estos grandes emisores hubieran actuado de acuerdo con lo que algunos ya sabían en la década de 1960, dice Scott Christopher Doney, autor del estudio. Empresas como Exxon e incluso la industria del carbón sabían por aquel entonces que el tráfico y la quema de combustibles fósiles eran perjudiciales para el planeta. Y sin embargo, en lugar de alertar al mundo y controlar sus emisiones, apostaron por negar las consecuencias climáticas para que el dinero siguiese fluyendo.

“La pregunta es: ¿Hubiera podido, con lo que sabíamos en la década de 1960, acabar todo esto de forma distinta?”, Dijo Doney.

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Para responder a esa pregunta, los investigadores también realizaron simulaciones en las que restaron las emisiones de estas 88 empresas para ver qué aspecto tendrían los océanos. El efecto estaba claro: la acidificación de los océanos no sería un problema si estas empresas hubieran tomado las medidas necesarias con los datos que se conocían a finales del siglo XX.

Ahora hemos avanzado tanto por el camino de los combustibles fósiles y las emisiones de carbono que revertir esto no resulta tan fácil. Esto es lo que los líderes mundiales están tratando ahora en la Cumbre Internacional sobre el Clima en Madrid, donde por fin alguien está prestando atención a los océanos. Todas estas décadas de retrasos hacen que salvar al mundo sea mucho más difícil ahora.

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Yo diría que la culpa es de las compañías que realmente entendieron lo que estaba en juego. Doney defiende que no quiere que esto recaiga sobre los consumidores que compraron los combustibles fósiles que estas compañías vendían.

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Necesitamos tomar decisiones como sociedad sobre cómo lidiar con el cambio climático”, afirmó Doney.

Eso significa reducir las emisiones rápidamente. Pero tal como lo ve Doney, estas decisiones también deben comenzar a involucrar la adaptación. La acidificación del océano ya es un problema. Aunque podemos evitar que empeore, es crucial que los líderes comiencen a trabajar con las comunidades costeras que están perdiendo sus peces o sus arrecifes de coral para tratar de encontrar soluciones ya.

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