Ocurrió una tarde de 1963. José Delgado se encontró cara a cara con Lucero, un toro de 250 kilos perteneciente al terrateniente Ramón Sánchez, quien le había cedido al neurocientífico español el uso de una pequeña plaza de toreo en su propiedad de La Almarilla (Córdoba) para el experimento. Allí, en una corrida de toros,…