A medida que la humanidad sigue ampliando su presencia en el espacio las preguntas que nos formulamos también son de una escala cada vez mayor. Por ejemplo: ¿Podríamos “frenar” el clima espacial?
Es una propuesta ambiciosa que se publicó este mes en Space Weather, y que explora la posibilidad de un sistema ubicado en el espacio que fortalezca las defensas naturales de la Tierra contra el clima espacial dañino, como las tormentas solares. Ese sistema, al que llaman “StormWall” podría usar una constelación de naves espaciales (en el ejemplo son seis) para liberar material en la órbita geosíncrona, donde se convertiría en plasma y flotaría hacia el borde de la magnetósfera de la Tierra. Al dispersar plasma en la magnetósfera de la Tierra el sistema fortalecería temporalmente sus defensas contra las tormentas solares.
“Si a esta idea le aplicas física seria, funciona. La cantidad de masa que necesitamos, la capacidad de lanzamiento, todo eso está dentro de nuestras capacidades”, declaró Brian Walsh, autor principal del estudio e ingeniero de la Universidad de Boston. “La gente siempre ha pensado ‘el espacio es enorme, el sol es enorme, solo tenemos que sentarnos aquí y aceptar lo que nos mande’. Pero lo que encontramos es que sí podemos tener un impacto”.
Basurero de energía cósmica
Las tormentas geomagnéticas ocurren cuando “un intercambio de energía muy eficiente” del viento solar hacia el espacio que rodea a la Tierra crea una perturbación mayor en la magnetósfera de nuestro planeta, según el Centro de Predicción de Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. Aunque esas intensas corrientes crean bellísimas auroras, esas perturbaciones pueden interferir con las redes eléctricas, los satélites, y más.
Mientras tanto, investigaciones anteriores determinaron que este basurero de energía —cuyo nombre formal es reconexión magnética— depende de la densidad del plasma, la magnitud del campo magnético y la orientación de los vientos solares y la magnetósfera, según señala el trabajo. Lo fascinante es que las simulaciones y mediciones sugieren que las tasas de reconexión disminuyen a medida que aumenta la densidad de la masa de la magnetósfera.
Un freno al viento
Este sistema StormWall se apoya en la idea de poner un freno a la reconexión magnética, algo así como sucede con un airbag en un automóvil, según lo describen en el trabajo. El sistema comenzaría con varias naves espaciales equipadas con material de carga de masa, bajo la forma de químicos alcalinos como bario y litio. Cuando el pronóstico del clima espacial indica que habrá tormentas solares, un operador desde la Tierra libera el material contenido en los tanques y rápidamente ese material se ioniza y fortalece al plasma de la magnetósfera.

“El mantenimiento a largo plazo de la constelación no es costoso porque solo requiere revisiones mínimas y nuevos lanzamientos para reemplazar a las naves espaciales después del lanzamiento masivo” señala el equipo de investigadores. “Cuando sea necesario, la constelación brindará protección potente y a demanda contra las tormentas extremas”.
¿De verdad se puede construir un muro?
Las simulaciones del StormWall sugieren que el sistema reduciría a la mitad el impacto de las grandes tormentas geomagnéticas, según los investigadores. Por supuesto, también evaluaron las consecuencias potenciales de la “geoingeniería” del espacio. Aunque los cálculos iniciales indican que el viento solar dispersaría el plasma añadido, habría que estudiar más a fondo ese punto, según el trabajo.
El mayor desafío es el costo, dijo Walsh en las declaraciones. Ahora el equipo tendrá que recortar los costos de fabricación y considerar cuáles son las órbitas más eficientes, y qué elementos serán más efectivos para disminuir la reconexión magnética. En todo caso, Walsh anticipa que “a diferencia de algunas misiones espaciales que solo pueden dar beneficios a unos pocos, esta nos beneficiaría a todos”.
“Si se construye y se despliega la constelación, beneficiaría a todos los que habitan el planeta”, dijo. “No podrías construirlo de manera que solo ayude a un país, ni a un grupo de satélites”.