En 1978 se cometen dos terribles asesinatos muy similares en su modus operandi. Tras una investigación del FBI, se arresta a un posible sospechoso con unas pruebas incriminatorias “fuera de toda duda”: un mechón de pelo. Tres décadas después se descubre que el pelo no era del “asesino”, y algo mucho peor. El 26 de…