En el año 1972, un equipo de investigadores desenterró los restos de dos esqueletos humanos en el sitio arqueológico de Teppe Hasanlu, ubicado en el valle de Solduz (Irán). Lo sorprendente del hallazgo venía dado por la forma en que aparentemente murieron: dándose un abrazo y un beso “eterno”. El descubrimiento pasó a llamarse popularmente…