Lo de regenerar órganos con impresoras 3D, ayudar a patos a caminar o fabricar piezas de aviones está muy bien, suena grandioso. ¿Pero qué hay de los pequeños detalles? Dos arquitectas han pensado en ello y no se les ha ocurrido algo más fantástico que aplicar las impresoras 3D… al azúcar. El resultado son azucarillos…
Modo
Síguenos en