En términos técnicos, toda cosa viviente de la Tierra podrá rastrear sus orígenes hasta el mar. Algunas de las criaturas marinas primitivas salieron del agua, y ya en tierra, evolucionaron y hoy son diferentes tipos de animales e insectos. La ciencia ha pensado durante mucho tiempo que fue eso lo que sucedió con las arañas.
Un nuevo trabajo de investigación publicado hoy en Current Biology desafía la idea generalmente aceptada de que las arañas aparecieron originalmente en la tierra, y sugiere en cambio que estos arácnidos y sus parientes se originaron y evolucionaron en el océano. El equipo llegó a esta conclusión al investigar el sistema nervioso central fosilizado del Molisonia symmetrica, un animal extinto del Período Cámbrico (hace 540 a 480 millones de años), que se creía era el ancestro de los cangrejos herradura. La estructura del cerebro del Mollisonia se parece en mucho al de las arañas modernas y sus parientes, y no al de los supuestos descendientes cangrejos.

“El descubrimiento de un cerebro de arácnido en una criatura tan antigua como el Mollisonia sugiere que el grupo principal de artrópodos que vemos hoy ya se había establecido en esa época”, le dijo en un e-mail a Gizmodo Nick Strausfeld, autor principal del estudio y neurocientífico en la Universidad de Arizona. Añadió que “esto nos hace volver a preguntarnos de dónde evolucionaron los arácnidos originalmente”.
Hasta ahora los científicos habían supuesto – basándose en las características externas de fósiles parecidos a arácnidos y hallados en rocas sedimentarias formadas en tierra – que las arañas modernas y sus parientes habían evolucionado en tierra. Sin embargo, para este trabajo de investigación Strausfeld y sus colegas miraron dentro de un fósil bien preservado de Mollisonia usando un microscopio óptico y otras técnicas de imagen, con el fin de investigar las estructuras cerebrales en mayor detalle.
Lo que encontraron

El equipo encontró varias semejanzas entre las arañas modernas y el Mollisonia, pero la característica más impactante era la del sistema nervioso central de las criaturas. A diferencia de los insectos, los arácnidos tienen en sus cerebros una extraña estructura direccionada hacia atrás, con “la parte frontal del cerebro sobre circuitos que controlan el movimiento de las patas”, explicó Strausfeld. Es lo que hace que las arañas y sus parientes sean “tan increíblemente versátiles para moverse”. El nuevo trabajo muestra que “la organización direccionada hacia atrás es indicio suficiente de que la estructura del cerebro del Mollisonia es del mismo tipo que el de los arácnidos vivos de hoy”, dijo.
Otras características comunes que hallaron incluían semejanzas externas como los miembros articulados o las garras en forma de pinza. Respaldaron su hipótesis efectuando un análisis estadístico, comparando 115 características anatómicas de artrópodos vivos y extintos (incluyendo a arácnidos), lo que ubicó al Mollisonia como “hermano” de los arácnidos modernos, según informan los autores en su trabajo.

“Es muy interesante, pero todavía no sabemos cómo se relaciona con la vasta diversidad de arácnidos que no son arañas”, afirmó en un e-mail dirigido a Gizmodo Paul Selden, paleontólogo y aracnólogo de la Universidad de Kansas, que no participó del nuevo trabajo. “Está claro que sus conclusiones sobre la filogenética [estudio de la historia evolutiva mediante el uso de indicios visuales] y el Mollisonia resultan fascinantes, pero son solo el inicio de más trabajos de investigación».
Tal vez sea prematuro decir que las arañas provienen del mar, pero la buena noticia es que Strausfeld y sus colegas parecen estar trabajando para averiguarlo.
“La mayoría de los fósiles cámbricos se ven muy diferentes a las especies modernas, de modo que resulta realmente interesante cuando el aspecto externo revela algo que hay dentro de ellos – un cerebro y sistema nervioso fosilizados – que nos cuentan una historia diferente”, dijo Strausfeld. “Los arácnidos son una parte crucial de nuestra biósfera, y debemos prestar atención a lo que aportan en términos de nuestro bienestar”.