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Ciencia

Tang no fue inventado por la NASA, pero logró algo que pocas marcas consiguieron: convertirse en un símbolo de la conquista espacial

Millones de personas crecieron creyendo que Tang había sido creado especialmente para los astronautas de la NASA. Sin embargo, la famosa bebida en polvo nació varios años antes de llegar al espacio. Su asociación con las misiones estadounidenses terminó convirtiéndose en una de las estrategias publicitarias más exitosas de la época.
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Durante décadas, Tang fue considerado uno de los inventos más conocidos de la NASA. La bebida de naranja en polvo parecía representar perfectamente la innovación tecnológica de la carrera espacial: era ligera, fácil de preparar y podía consumirse en condiciones de ingravidez.

Sin embargo, existe un detalle que cambia completamente esta historia: la NASA nunca inventó Tang.

El producto ya estaba disponible en los supermercados estadounidenses antes de que el astronauta John Glenn orbitara la Tierra en 1962. Lo que ocurrió después demuestra cómo una asociación con la exploración espacial puede transformar un producto cotidiano en un fenómeno comercial.

Tang nació en 1957 y no tenía ninguna relación con la NASA

La historia comenzó cuando William A. Mitchell, químico de la empresa General Foods, desarrolló una mezcla soluble que permitía preparar una bebida de naranja simplemente añadiendo agua.

Tang llegó al mercado estadounidense en 1959 como una alternativa práctica al jugo tradicional, enriquecida con vitamina C y fácil de almacenar. Sin embargo, sus ventas iniciales fueron bastante discretas. El producto no conseguía destacar entre las numerosas bebidas y alimentos procesados que comenzaban a popularizarse en Estados Unidos.

Todo cambió cuando la NASA encontró una utilidad inesperada para aquella fórmula.

Por qué los astronautas comenzaron a utilizar Tang en el espacio

A comienzos de la década de 1960, consumir alimentos y bebidas fuera de la Tierra representaba un desafío tecnológico.

Transportar líquidos preparados implicaba añadir peso a las naves, mientras que beber en condiciones de ingravidez requería recipientes especiales. Tang ofrecía una solución práctica: podía transportarse como polvo y mezclarse con agua directamente en envases diseñados para los astronautas.

La bebida quedó asociada al histórico vuelo orbital de John Glenn en 1962, aunque no existe certeza documental de que el astronauta la consumiera durante aquella misión.

Posteriormente, Tang ganó protagonismo durante el programa Gemini, cuando las bebidas saborizadas ayudaban a mejorar el gusto del agua disponible a bordo.

La publicidad convirtió una bebida común en un supuesto invento espacial

General Foods comprendió rápidamente que la relación entre Tang y los astronautas tenía un enorme potencial comercial.

Sus campañas comenzaron a destacar que la bebida había sido seleccionada para las misiones espaciales estadounidenses, aprovechando el entusiasmo que despertaba la exploración del espacio.

En 1968, la marca incluso patrocinó la cobertura televisiva de ABC de la misión Apolo 8, la primera expedición tripulada que orbitó la Luna. La estrategia resultó tan efectiva que millones de consumidores terminaron convencidos de que Tang había sido desarrollado por la NASA.

Curiosamente, algunos astronautas no compartían el entusiasmo publicitario. Buzz Aldrin, integrante del Apolo 11, reconoció años después que no le gustaba la bebida.

El mito espacial que convirtió a Tang en una marca mundial

Con el paso de los años, Tang perdió parte de su popularidad en Estados Unidos, pero logró consolidarse en otros mercados, especialmente en América Latina.

En 2011, la marca ya registraba ventas anuales superiores a los 1.000 millones de dólares a nivel mundial. Su historia demuestra que no todos los productos asociados con la exploración espacial nacieron en laboratorios de la NASA.

Tang fue creado para los consumidores comunes, llegó al espacio por su practicidad y terminó convertido en un símbolo de la carrera espacial gracias a la publicidad.

Un ejemplo de cómo una historia comercial puede permanecer en la memoria colectiva durante décadas, incluso cuando su origen es completamente diferente de lo que muchos imaginaban.

 

 

Fuente: Xataka.

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