Duolingo logró algo muy raro en internet: crecer, gustar y ganar dinero al mismo tiempo. Pero la irrupción de la IA generativa, sumada a decisiones internas que erosionaron su imagen, ha abierto una grieta inesperada en una de las compañías educativas más exitosas de la última década.
El satélite Xiyuan-0 de Sustain Space cumplió con su primera demostración en órbita de servicio técnico en órbita
Dan Merkley, presidente y director general de la World Phygital Community, analiza en una charla exclusiva con Gizmodo, el momento actual del phygital: un ecosistema que ya dejó atrás la fase de curiosidad y ahora intenta consolidarse como una estructura competitiva con identidad propia.
Mientras millones de personas viven con acceso limitado al agua potable, un equipo noruego trabaja en una tecnología que no necesita ríos, pozos ni tuberías: solo aire. Su nuevo polímero promete extraer agua atmosférica con menos coste y más eficiencia en entornos hostiles.
La agencia espacial ha apostado todo a esta histórica misión, en sentido literal y figurativo. Todos esperamos que no termine en catástrofe.
La propuesta no busca destruir el asteroide ni empujarlo de golpe, sino aprovechar una de sus mayores debilidades: que muchos de ellos no son rocas compactas, sino montones de fragmentos apenas unidos por su propia gravedad.
Lo que hoy parece una rareza de laboratorio apunta a una pregunta mucho más seria. Si los chips son caros, contaminantes y cada vez más difíciles de escalar, ¿qué pasaría si parte del futuro informático pudiera cultivarse en lugar de fabricarse?
La robótica humanoide acaba de dar un salto que cambia el tono de la conversación. Una nueva planta en Guangdong busca producir hasta 10.000 unidades al año con una lógica más cercana a la industria automotriz que a los laboratorios de demostración.
Durante mucho tiempo, la similitud entre ciertos alfabetos antiguos parecía solo una intuición visual difícil de demostrar. Ahora, un análisis computacional basado en inteligencia artificial ha detectado coincidencias estructurales tan precisas que reabre una vieja pregunta histórica.
Un error humano convirtió durante horas a Claude Code en un escaparate involuntario. Miles de desarrolladores pudieron ver cómo está construido el asistente de programación de Anthropic y, de paso, encontraron rastros de productos aún no anunciados oficialmente.
El sistema Latent combina datos reales de movimiento y aprendizaje automático para coordinar visión, reacción y cuerpo en tiempo real. El resultado no es perfecto, pero sí lo bastante bueno como para plantear una pregunta incómoda: qué tan lejos estamos de ver robots realmente ágiles.
Un investigador que solo quería incorporar un resultado conocido a una biblioteca formal terminó encontrando un contraejemplo que desmontaba parte del teorema original. El caso ya ha forzado una corrección, pero también ha puesto sobre la mesa algo más grande: cómo se valida realmente el conocimiento en física.
Las apps de vibe coding supuestamente siguen operando según la “Guideline 2.5.2” de la App Store.
Un equipo liderado por la Universidad de Cambridge ha desarrollado un componente electrónico que combina memoria y procesamiento de una forma mucho más parecida a una sinapsis que a un chip convencional. La promesa no es menor: reducir de forma drástica el consumo energético del hardware de IA.
Cuando se eliminan los sistemas de recomendación, los usuarios tienden a compartir y creer más en información verificada que en contenido engañoso. El papel de las plataformas podría ser mucho más decisivo de lo que parecía.
El impulso definitivo al cable Humboldt convierte a Chile en una pieza estratégica dentro del tablero digital del Pacífico. La infraestructura, respaldada por Google y el Estado chileno, no solo mejora la conectividad con Oceanía: también refuerza la competencia tecnológica con China en una de las capas más invisibles y decisivas del poder global.
Cancelaciones internas, productos que no despegan y un giro hacia el negocio empresarial dibujan un cambio de rumbo en OpenAI. El problema no es solo el ajuste, sino el momento: ese mismo terreno ya está siendo conquistado por Anthropic.
La idea suena absurda, pero tiene lógica científica. Un equipo de investigadores propone usar bacterias, suelo marciano y residuos humanos para fabricar materiales de construcción directamente en Marte, evitando uno de los mayores problemas de cualquier futura colonia: cómo levantar refugios sin transportar media civilización hasta allí.
Los chips cerebrales parecían una idea lejana reservada a experimentos y promesas futuristas. Pero China nunca dejó de trabajar en ellos. Ahora, con implantes aprobados y pacientes reales, la carrera por conectar el cerebro con las máquinas entra en una nueva fase.
No es una forma práctica de jugar ni una revolución gamer inmediata, pero sí una demostración tan absurda como brillante. El experimento convierte bacterias vivas en una especie de pantalla biológica y lleva al límite una vieja obsesión tecnológica: hacer correr Doom en cualquier cosa.