La exploración lunar suele imaginarse con grandes rovers, ruedas enormes y vehículos preparados para recorrer kilómetros. Japón acaba de demostrar que también hay otro camino: robots diminutos, livianos y autónomos. SORA-Q, un pequeño rover transformable de apenas ocho centímetros, logró desplegarse en la Luna, moverse y enviar imágenes a la Tierra.
La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida escolar, pero su uso avanza más rápido que la capacidad para entenderla. Un nuevo estudio en centros catalanes revela un dato preocupante: solo una minoría de estudiantes verifica siempre las respuestas que obtiene de estas herramientas antes de usarlas en clase.
Las gafas inteligentes prometen convertir la inteligencia artificial en algo cotidiano: mirar, escuchar y responder desde nuestro propio rostro. Pero el caso de Meta y sus Ray-Ban volvió a abrir una pregunta incómoda. ¿Qué pasa cuando un dispositivo con cámara empieza a acercarse al reconocimiento facial sin que el público lo tenga del todo claro?
La inteligencia artificial ya entró en los tribunales, pero no siempre de la mejor manera. En Estados Unidos, una jueza frenó un proceso judicial después de descubrir que los abogados de ambas partes habían presentado escritos con citas inventadas por herramientas de IA. El caso deja una advertencia clara: automatizar no significa dejar de verificar.
El 6G ya dejó de ser una idea futurista y empezó a entrar en la fase donde se definen estándares, requisitos y calendarios de despliegue. España no lo verá de forma inmediata, pero la industria ya mira hacia 2030. La duda es si esta nueva red cambiará nuestra vida cotidiana o si primero será una revolución industrial.
Investigadores de la Universidad de Posts y Telecomunicaciones de Pekín y la Academia China de Ciencias publicaron en Acta Optica Sinica el primer enlace láser de 1 Gbps desde órbita geoestacionaria (36.700 km), usando un láser de solo 2 vatios. La clave es la técnica AO-MDR (óptica adaptativa más recepción de diversidad modal), que elevó la tasa de señal utilizable del 72% al 91,1%, resolviendo el problema de la distorsión atmosférica que bloqueaba este tipo de comunicación a esa distancia
Cada vez más personas usan chatbots no solo para trabajar, sino también para desahogarse, ordenar ideas o sentirse acompañadas. La inteligencia artificial puede responder con empatía, paciencia y disponibilidad constante. Pero esa comodidad tiene un límite: hay funciones emocionales y sociales que solo aparecen en una relación humana real.
El sueño adolescente está cambiando por algo más profundo que la luz azul de las pantallas. Los móviles, las redes sociales y los grupos de WhatsApp han eliminado la frontera entre el día y la noche. Para muchos jóvenes, acostarse ya no significa desconectar: significa seguir socialmente disponibles desde la cama.
La movilidad aérea urbana ya no pertenece solo a la ciencia ficción. Varias empresas y organismos internacionales trabajan en aeronaves eléctricas capaces de despegar y aterrizar en vertical, pensadas para conectar puntos estratégicos de las ciudades. Pero el futuro no será un caos de coches voladores, sino una red regulada, silenciosa y planificada.
La IA llegó al trabajo con una promesa clara: ahorrar tiempo, automatizar tareas y hacernos más productivos. Pero un nuevo informe muestra una cara menos cómoda de esa revolución. Muchos empleados ganan horas gracias a estas herramientas, aunque luego pierden buena parte de ese tiempo corrigiendo errores, revisando respuestas y explicando instrucciones otra vez.
Las ciudades se están calentando cada vez más y el aire acondicionado tradicional empieza a mostrar su lado más incómodo: consume mucha energía y expulsa calor a la calle. París lleva décadas construyendo una alternativa silenciosa bajo tierra: una red de agua fría capaz de refrigerar edificios enteros sin llenar la ciudad de máquinas.
La mayoría de las personas usa la inteligencia artificial de la forma más básica: hace una pregunta, recibe una respuesta y se queda con eso. Pero los expertos suelen ir un paso más allá. Encadenar modelos o prompts permite que una IA genere, otra critique y una tercera mejore el resultado final.
Es un experimento para sumar alguna medida de responsabilidad a un mundo de Internet que tiene cada vez menos reglas.
Meta hizo una de las apuestas más agresivas de Silicon Valley para ganar peso en inteligencia artificial: invirtió miles de millones en Scale AI, sumó a Alexandr Wang y lanzó una nueva familia de modelos. Pero, pese a tener dinero, usuarios y plataformas gigantescas, todavía no logró ocupar el lugar de ChatGPT, Gemini o Claude.
China acaba de dar un paso estratégico en una de las carreras tecnológicas más importantes del siglo: la computación cuántica. Por primera vez, uno de sus institutos logró producir silicio-28 ultrapuro, un material fundamental para fabricar cúbits más estables y avanzar hacia ordenadores cuánticos escalables sin depender de proveedores extranjeros.
El Galbot G1 ya trabaja en un kiosko automatizado de Pekín, donde atiende pedidos y sirve bebidas a los clientes. A simple vista, lo más llamativo es su ritmo pausado, casi torpe. Pero la clave está en otra parte: el robot está funcionando como banco de pruebas en tiempo real para validar su visión artificial, su modelo de lenguaje y su capacidad de actuar sin depender de rutinas cerradas.
Google y la Universidad de California San Diego iniciaron una prueba con 2.000 teléfonos Pixel retirados para construir centros de datos de bajo costo y baja huella de carbono. El proyecto desmonta los teléfonos, extrae las placas base y las agrupa en clústeres de 25 a 50 unidades que ofrecen el rendimiento de un servidor moderno. El sistema operativo Android es reemplazado por una distribución Linux adaptada a servidores. Si escala, podría aliviar la presión de demanda sobre fabricantes de RAM y chips para centros de datos
Dos investigaciones de la Universidad de Washington muestran cómo la inteligencia artificial y los ordenadores cuánticos pueden acelerar el estudio de materiales cuánticos. Una usa IA para simular sistemas de muchas capas atómicas; la otra emplea un procesador cuántico para recrear un estado exótico de la materia vinculado al efecto Hall cuántico fraccional.
Phygital Contenders Astana 2026 cerró cinco días de competencia con campeones en fútbol, básquet y baile, además de nuevos clasificados para los Games of the Future 2026. El evento reunió a más de 200 participantes de más de 20 países y volvió a mostrar cómo el formato híbrido entre deporte físico y gaming empieza a tomar escala global.
Un estudio publicado en Astrodynamics propone una nueva transferencia Tierra-Luna que aprovecha el punto de Lagrange L1, órbitas de Lyapunov y trayectorias naturales del sistema gravitatorio. No es el camino más rápido, pero sí uno de los más eficientes para misiones de carga, satélites e infraestructura lunar.