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Ciencia

Hace 2.000 años, los habitantes de Pompeya ya tenían algo parecido a las redes sociales. Sus mensajes de amor, insultos y discusiones siguen escritos en las paredes

Una investigación en Pompeya ha descubierto que los antiguos romanos utilizaban las paredes para comunicarse. Casi 300 grafitis revelan mensajes de amor, burlas y conversaciones de hace 2.000 años.
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Mucho antes de que existieran Facebook, Instagram o WhatsApp, los habitantes de la antigua Pompeya ya habían encontrado una manera bastante particular de compartir sus pensamientos con otras personas. No necesitaban teléfonos ni conexión a internet. Les bastaba con una pared, algún objeto puntiagudo y algo que decir.

Escribían declaraciones de amor, dejaban mensajes ofensivos, dibujaban gladiadores y, en ocasiones, respondían a lo que otros habían escrito anteriormente. Sus conversaciones quedaban grabadas en los muros de una ciudad que desapareció bajo los materiales volcánicos del Vesubio en el año 79 d. C.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha conseguido reconstruir parte de aquella comunicación cotidiana. El proyecto Bruits de couloir, desarrollado por especialistas de la Universidad de la Sorbona y la Universidad de Quebec en Montreal, analizó cerca de 300 grafitis conservados en un corredor de Pompeya. Gracias a nuevas técnicas digitales, los científicos identificaron 79 inscripciones hasta entonces inéditas y descubrieron conexiones que permiten comprender mejor cómo interactuaban sus habitantes.

Un corredor de Pompeya funcionaba como una red social hace 2.000 años

Hace 2.000 años, los habitantes de Pompeya ya tenían algo parecido a las redes sociales. Sus mensajes de amor, insultos y discusiones siguen escritos en las paredes
El corredor de los teatros de Pompeya conserva centenares de inscripciones realizadas por habitantes de la ciudad romana antes de la erupción del Vesubio. © Proyecto Bruits de couloir / Parque Arqueológico de Pompeya.

El escenario del descubrimiento es un pasillo de aproximadamente 27 metros de longitud que conectaba los dos teatros de la ciudad romana. Era un lugar transitado por espectadores que acudían a las representaciones, personas que esperaban el comienzo de una función y ciudadanos que simplemente atravesaban la zona. Sus paredes estaban decoradas con franjas rojas y amarillas. Pero, con el tiempo, comenzaron a llenarse de palabras, nombres y dibujos realizados directamente sobre el revestimiento.

Lo interesante es que aquellas inscripciones no eran necesariamente mensajes aislados. Según el estudio publicado por el Parque Arqueológico de Pompeya, su distribución revela agrupaciones temáticas, superposiciones e interacciones entre diferentes grafitis. Algunos mensajes aparecen cerca de otros relacionados con el mismo asunto. Otros se superponen o utilizan elementos visuales próximos, lo que sugiere diferentes formas de comunicación dentro de aquel espacio público.

No significa que los romanos tuvieran redes sociales como las actuales. Sin embargo, las paredes permitían expresar opiniones, compartir emociones y dejar mensajes que otras personas podían encontrar e interpretar. Una especie de tablón colectivo que permanecía abierto a cualquiera que pasara por allí.

Declaraciones de amor, insultos y gladiadores: qué escribían los antiguos romanos

Hace 2.000 años, los habitantes de Pompeya ya tenían algo parecido a las redes sociales. Sus mensajes de amor, insultos y discusiones siguen escritos en las paredes
Uno de los dibujos recuperados mediante técnicas digitales representa un combate entre gladiadores. © Proyecto Bruits de couloir, 2025.

Las inscripciones permiten descubrir una cara mucho más cotidiana de la civilización romana que la que suelen mostrar los grandes monumentos. Entre los mensajes estudiados aparecen declaraciones sentimentales, comentarios provocadores, nombres personales y referencias a actividades relacionadas con los espectáculos.

Una mujer llamada Methè dejó constancia de su afecto por Chrestus. Otra inscripción conserva las palabras latinas Erato amat, que pueden traducirse como «Erato ama», aunque el resto de la frase no se ha conservado completamente. También aparecen nombres vinculados al comercio sexual, bromas y expresiones que recuerdan que los habitantes de Pompeya tenían preocupaciones bastante parecidas a las nuestras.

Los dibujos resultan igualmente reveladores. Los investigadores documentaron representaciones de gladiadores, animales, embarcaciones e incluso laberintos. Algunas figuras aparecen relacionadas con otras situadas en paredes próximas.

Uno de los hallazgos destacados es un dibujo de dos gladiadores enfrentándose, cuyas líneas pudieron reconstruirse gracias a las nuevas fotografías digitales. Tal como explica la Universidad de la Sorbona, estas representaciones muestran que el corredor no era simplemente una zona de paso: también servía como espacio de expresión personal y social.

Una tecnología moderna consiguió recuperar mensajes que parecían perdidos para siempre

Hace 2.000 años, los habitantes de Pompeya ya tenían algo parecido a las redes sociales. Sus mensajes de amor, insultos y discusiones siguen escritos en las paredes
Investigadores utilizan un sistema de iluminación especializado para registrar las incisiones que apenas pueden distinguirse sobre las paredes de Pompeya. © Proyecto Bruits de couloir / Mercurio Imaging, 2025.

Muchos de los grafitis eran prácticamente invisibles. El paso del tiempo, la erosión y el deterioro del revestimiento habían borrado parcialmente las marcas originales. Para recuperarlas, los arqueólogos emplearon una técnica llamada Reflectance Transformation Imaging (RTI), que permite fotografiar una superficie utilizando diferentes direcciones de iluminación.

Al comparar las imágenes, los especialistas pueden resaltar pequeños relieves y marcas que no se distinguen fácilmente a simple vista. Según Mercurio Imaging, empresa participante en el proyecto, durante cinco noches de trabajo se capturaron cerca de 15.000 fotografías de las paredes del corredor.

La información obtenida se combinó con fotogrametría y modelos tridimensionales para registrar la posición exacta de cada inscripción. El resultado no es solamente una colección de mensajes recuperados. Los investigadores están desarrollando una plataforma digital que permitirá analizar las relaciones entre grafitis y preservar una parte especialmente frágil del patrimonio arqueológico. Y aquí aparece la gran paradoja del descubrimiento.

Los habitantes de Pompeya escribían sobre las paredes para comunicarse con sus contemporáneos, sin imaginar que sus palabras sobrevivirían casi dos milenios. Hoy, gracias a cámaras, algoritmos y modelos digitales, podemos volver a leer aquellos mensajes. Una demostración de que, aunque la tecnología cambió radicalmente, la necesidad humana de compartir pensamientos, emociones y opiniones con los demás lleva mucho más tiempo entre nosotros que cualquier red social moderna.

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