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Facebook no es el único gigante de las redes sociales que lanzará su propia moneda digital en cuanto obtenga el beneplácito de los reguladores. Telegram anda diciendo a sus inversores que va a liberar Gram, su prometida criptodivisa, en los próximos dos meses.

Hagamos memoria. La burbuja de las ofertas iniciales de moneda (las famosas ICO) explotó a principios de 2018 cuando Telegram pospuso el lanzamiento de su propia plataforma basada blockchain. La compañía había recaudado 1700 millones de dólares de inversores privados a los que prometió entregar lotes de su nueva criptomoneda antes del 31 de octubre de 2019. Si no cumple con la fecha límite, Telegram está contractualmente obligada a devolver el dinero.

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Según el New York Times, la compañía trabaja estos días a contrarreloj para entregar los primeros Gram antes de que acabe octubre. Sabemos que la moneda funcionará a través de una red descentralizada, como el Bitcoin, y que con el tiempo se integrará en el servicio de mensajería a través de una billetera digital que servirá para mover dinero a cualquier parte del mundo en un instante. Pero los detalles sobre su funcionamiento se mantienen en secreto.

Telegram tiene alrededor de 300 millones de usuarios. En su momento, su ICO fue considerada la más grande del mundo, pero su fracaso fue aún más sonado.

Una moneda criptográfica como Gram se enfrenta desde su nacimiento a tres grandes obstáculos: 1) los reguladores, a quienes preocupa que estas nuevas criptomonedas respaldadas por grandes empresas se conviertan en un refugio para traficantes de drogas y lavadores de dinero; 2) los potenciales fallos de seguridad que pueda tener una billetera digital integrada en Telegram —ahora no solo te podrán robar la cuenta, también el dinero—; y 3) la volatilidad: otras monedas como Bitcoin han sido más útiles para especular sobre su valor que para comprar bienes y servicios, que es el objetivo original de estos sistemas.