El episodio no avanza mucho en la trama general de la temporada. Algunas subtramas quedan sin desarrollar, como las de Annatar y Celebrimbor creando joyas, la crisis en Númenor tras el ascenso de Pharazôn, y la difícil situación en Khazad-dûm que Durin y su hijo enfrentan. En lugar de avanzar en estas tramas, el episodio introduce nuevas líneas, como la de Nori y Poppy encontrando hobbits en los Stoors, y el Stranger encontrando a Tom Bombadil. También vemos la divergencia en los caminos de Arondir y Theo tras el rescate de este último.

El tema común en estas tramas es la miseria. El mal que surgió de Mordor y la caída de la máscara de Sauron parece expandirse por toda la Tierra Media. Tom Bombadil menciona que ha visto la tierra pasar de campos verdes a desiertos áridos debido al creciente mal. Los orcos que Galadriel y Elrond rastrean marchan en ejércitos, destruyendo bosques y cazando fauna. Arondir, Isildur y Estrid observan cómo las tierras alrededor de Pelargir se vuelven desoladas.
¡Spoiler alert!
El mal también se refleja en la fealdad interna de los personajes. Galadriel y Elrond están en conflicto debido a la desconfianza hacia el anillo de poder de Galadriel. Galadriel se queda para que Elrond y los elfos huyan de las patrullas orcas, siendo capturada por Adar. La relación entre Isildur y Estrid se complica cuando Arondir descubre la lealtad de Estrid a Adar.

La manifestación más significativa del mal es la respuesta de la Tierra Media misma. El Stranger encuentra un árbol Huorn que lo engulle. La compañía de Elrond y Galadriel se encuentra con Barrow-Wights despertados por la tristeza. Arondir descubre que la entidad que atacó a los hombres salvajes y capturó a Theo es un par de Ents, despertados por la corrupción en los Southlands. Esto resalta la importancia de salvar el mundo natural para enfrentar la oscuridad de Sauron.