Saltar al contenido
Ciencia

Tiramos toneladas de basura electrónica sin saber lo que esconden. Un nuevo método revela que dentro hay oro de 22 quilates que puede recuperarse sin contaminar

Investigadores de Suiza y Australia han demostrado que es posible extraer oro de altísima pureza a partir de dispositivos electrónicos descartados, y sin usar químicos tóxicos como el cianuro. Si estas técnicas se escalan, podrían transformar la minería, el reciclaje y la economía circular a nivel global.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante años, la idea de recuperar oro de teléfonos viejos, ordenadores obsoletos o placas base destrozadas ha sonado más a ficción que a industria real. No porque el oro no estuviera ahí —los dispositivos electrónicos lo contienen en pequeñas cantidades— sino porque extraerlo de forma segura y rentable era prácticamente imposible. Hoy, dos avances científicos demuestran que ese obstáculo puede estar a punto de desaparecer, abriendo una ventana completamente nueva para el reciclaje tecnológico.

Y lo sorprendente es lo siguiente: no solo se puede extraer oro, sino que se puede obtener oro de 22 quilates, con purezas superiores al 99 %, usando métodos limpios que podrían replantear la forma en que tratamos la basura electrónica.

Un hallazgo inesperado en Suiza: oro casi puro sin destruir el entorno

Tiramos toneladas de basura electrónica sin saber lo que esconden. Un nuevo método revela que dentro hay oro de 22 quilates que puede recuperarse sin contaminar
© Shutterstock – Phawat.

El primer avance llega desde ETH Zurich, una de las universidades técnicas más prestigiosas de Europa. Sus investigadores desarrollaron un proceso capaz de separar y recuperar oro de alto valor desde componentes electrónicos comunes, sin recurrir a solventes peligrosos ni técnicas industriales contaminantes.

Esto no es solo una mejora técnica: es un giro conceptual. El mismo material que consideramos basura —móviles viejos, tarjetas de circuito, conectores olvidados— es, en realidad, una mina urbana extremadamente valiosa, si se logra explotar de forma sostenible.

La pureza obtenida, de más del 99 %, supera muchas técnicas tradicionales de refinamiento. Y lo logra con una huella ambiental mínima.

Australia aporta la segunda mitad de la ecuación: extraer oro sin cianuro

Mientras Suiza afinaba la recuperación, en Australia los investigadores de la Flinders University desarrollaban un método revolucionario para liberar oro sin usar cianuro, uno de los reactivos más tóxicos asociados a la minería.

Su técnica combina dos elementos clave:

  • Ácido tricloroisocianúrico (TCCA), normalmente usado para desinfectar agua.
  • Un polímero de azufre, capaz de unirse selectivamente al oro disuelto y “capturarlo”.

El proceso funciona como una especie de imán químico: disuelve el oro, el polímero lo atrapa con precisión quirúrgica, y tras un calentamiento controlado lo libera en forma prácticamente pura. Lo mejor de todo: el polímero se reutiliza, lo que hace que el método sea económico, limpio y escalable.

La combinación Suiza–Australia crea un escenario inédito: un sistema completo de extracción y refinado que evita los problemas ambientales de la minería tradicional.

Esto no es solo oro. Es empleo, economía circular y una nueva industria posible

Tiramos toneladas de basura electrónica sin saber lo que esconden. Un nuevo método revela que dentro hay oro de 22 quilates que puede recuperarse sin contaminar
© Youtube – Archimedes Channel.

Reciclar componentes electrónicos a gran escala podría tener efectos profundos en la economía:

  • Reduce toneladas de residuos electrónicos que hoy se acumulan en vertederos.
  • Recupera metales altamente valiosos, incluyendo oro, plata y paladio.
  • Genera empleo local en plantas de tratamiento, ingeniería química y gestión de residuos.
  • Disminuye la presión sobre la minería tradicional, que depende de sustancias tóxicas y procesos costosos.

La minería urbana de residuos electrónicos se convierte así en una alternativa atractiva y menos destructiva. Una que, además, puede expandirse sin necesidad de perforar montañas ni contaminar ríos.

Hacia un futuro donde la basura deja de ser basura

Aunque los métodos aún están en fase experimental, los resultados indican una tendencia clara: estamos entrando en una era donde los residuos electrónicos pueden convertirse en materias primas de altísimo valor.

Y si lo pensamos bien, es una consecuencia lógica. En un mundo saturado de dispositivos, lo que tiramos cada día contiene más oro del que imaginamos. Pero hasta ahora, nadie había encontrado la forma de recuperarlo sin arriesgar el medio ambiente.

Ese paradigma está empezando a romperse. Estos descubrimientos sugieren un futuro en el que reciclar electrónica no es solo una responsabilidad ecológica, sino también una oportunidad económica.

Quizá muy pronto dejemos de ver la basura como un problema y empecemos a verla como un recurso. Uno que, sorprendentemente, puede brillar con 22 quilates.

Compartir esta historia

Artículos relacionados