Toda gran galaxia alberga en su centro un agujero negro supermasivo que emite potentes ientos de gas calientes desde su horizonte de eventos. Nuestra galaxia no debería ser una excepción. Y durante al menos 50 años aproximadamente, los astrónomos estuvieron buscando vientos que provinieran del agujero negro que está en el centro de la Vía Láctea, sin encontrar nada. Ni siquiera una suave brisa.
Ahora, en un trabajo de investigación preliminar, un equió de científicos da detalles de la evidencia más potente hasta hoy, de que sí emanan vientos del agujero negro Sagitario A* que está en el centro de la Vía Láctea. Estos hallazgos, subidos al servidor arXiv en septiembre, describen una gran región en forma de cono que rodea al agujero negro, donde parece que falta gas frío a causa de los vientos.
“Si es verdad, se trataría de un gran descubrimiento con implicancias importantes para el centro de nuestra galaxia”, le dijo a Science Lia Hankla, astrofísica de postdoctorado de la Universidad de Maryland, que no participó del trabajo. Aunque señala que el gas faltante es evidencia indirecta de llos vientos del agujero negro, los hallazgos son un avance importante en la resolución del misterio.
La búsqueda de los vientos de Sagitario A*
La creencia popular es que los agujeros negros no solo tragan todo lo que se acerque, pero no es así. El gas gira en espiral hacia el disco de material que rodea al agujero negro supermasivo, y se calienta. Por la compleja combinación de la radiación, el magnetismo y los efectos térmicos, parte de este gas se expulsa en forma de vientos o chorros de plasma a alta velocidad.
Los vientos de un agujero negro supermasivo son tan potentes que dictan cómo evoluciona la galaxia que los alberga. Por ejemplo, los astrónomos saben que los vientos contribuyen a mantener caliente el gas intergaláctico, evitando la formación de estrellas para que la galaxia se limite y no crezca demasiado. Es clave entender estas dinámicas que se dan en el centro de la Vía Láctea para saber cómo fue evolucionando y conocer los orígenes de nuestra historia.
Muchos astrónomos buscaron los vientos de Sagitario A*, pero las observaciones anteriores con telescopios arrojaban resultados en conflicto, mayormente porque hay gas, polvo y estrellas alrededor del núcleo de la galaxia.
Pero en este caso, se usó un telescopio nuevo ubicado en Chile, el ALMA o Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array, el más potente radiotelescopio hasta ahora que, a diferencia de los telescopios ópticos, puede penetrar las nubes de polvo.
Cómo lo hicieron
La astrofísica Lena Murchikova y el astrónomo Mark Gorski, ambos de la Universidad Northwestern, combinaron unos cinco años de observaciones con el ALMA, con datos de técnicas de procesamiento de avanzada, y crearon así un mapa cuyo detalle no tiene precedentes, y que muestra el gas molecular frío que envuelve a Sagitario A*.
El mapa reveló un huevo en forma de cono, en la nube de gas frío. Cuando los investigadores superpusieron el mapa con datos de rayos X recogidos por el Observadorio Chandra de la NASA, en ambos aparecía el cono de forma idéntica. Eso sugiere que el viento de plasma caliente que emana de Sagitario A* impide que haya gas frío allí, además de que emite rayos X en el mismo proceso.
Este hallazgo acerca a la ciencia a la resolución del misterio de la falta de vientos de Sagitario A*, pero todavía el caso no está cerrado porque falta la evidencia directa, como la medición de la velocidad de las partículas que expulsa el agujero negro. Sin embargo, estando ya tan cerca de la respuesta, la astronomía sigue insistiendo para poder entender al misterioso corazón de nuestra galaxia.