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Ciencia

Tras las huellas de vida en Marte: ¿cómo volverán las muestras a la Tierra?

El hallazgo de biofirmas potenciales en una roca del cráter Jezero generó entusiasmo mundial, pero la confirmación solo será posible si las muestras recolectadas por el rover Perseverance llegan a la Tierra. La NASA enfrenta un dilema: cómo traerlas antes de 2040 sin que el costo y la política frenen la misión.
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El anuncio de que una roca marciana podría contener restos de vida antigua disparó la emoción de la comunidad científica. Sin embargo, la euforia se topa con una barrera concreta: las pruebas definitivas solo podrán obtenerse en laboratorios terrestres. La misión Mars Sample Return, concebida para traer esas muestras, atraviesa hoy una encrucijada marcada por el presupuesto, la tecnología y los vaivenes políticos que condicionan la agenda espacial de Estados Unidos.

La roca que encendió la expectativa

La muestra, bautizada Cañón Zafiro, fue extraída en 2024 de una roca rojiza con manchas irregulares en el cráter Jezero, antiguo lecho fluvial que albergó agua líquida. Detectadas por la cámara WATSON del rover Perseverance, esas formaciones microscópicas recuerdan patrones biológicos. Joel Hurowitz y Katie Stack Morgan, investigadores de la misión, lo calificaron como el indicio más convincente hasta ahora de habitabilidad en Marte.

Los revisores de Nature avalaron la hipótesis biológica, pero también señalaron que procesos químicos podrían dar lugar a formaciones similares. Como sintetizó Morgan: “Las afirmaciones astrobiológicas requieren evidencia extraordinaria”.

El dilema del retorno de muestras

La única forma de zanjar la duda es traer a la Tierra las rocas ya selladas por Perseverance. El plan original de la NASA y la ESA proyectaba un Vehículo de Ascenso a Marte y varias misiones conjuntas. Pero un informe independiente estimó que costaría 11.000 millones de dólares y demoraría hasta 2040. Bill Nelson, exadministrador de la agencia, lo definió como “inaceptable”.

Frente a ese panorama, la NASA baraja dos alternativas más rápidas y baratas:

  • Grúa aérea: el sistema probado en los descensos de Curiosity (2012) y Perseverance (2021), basado en escudos, paracaídas y retrocohetes que bajan la carga con cables.

  • Colaboración privada: plataformas de carga pesada desarrolladas por SpaceX o Blue Origin, capaces de aterrizar y despegar desde Marte con módulos más pequeños y eficientes.

Ambas opciones buscan superar la dificultad central: una atmósfera demasiado densa para un descenso directo y demasiado tenue para depender de paracaídas.

Fechas, costos y política

Según Nicky Fox, directora científica de la NASA, los rediseños permitirían traer las muestras entre 2035 y 2039, con un costo estimado de 5.500 a 7.700 millones de dólares. La decisión final se tomará en 2026, tras pruebas en el Jet Propulsion Laboratory de California.

Pero el trasfondo es político. La administración Trump canceló el plan inicial, lo que obligó a replantear toda la misión. Hoy la continuidad depende de asegurar fondos y convencer al Congreso de que esta inversión es estratégica. Como dijo Sean Duffy, administrador interino: “No se trata solo de Marte, se trata de la Luna, de nuestro lugar en el sistema solar y de lo que viene después”.

Lo que está en juego

Las muestras de Jezero son fragmentos de rocas sedimentarias formadas en ambientes acuosos, donde podrían haberse preservado biofirmas microscópicas. Analizarlas en la Tierra permitiría aplicar técnicas imposibles de llevar en un rover: microscopía electrónica, estudios isotópicos y análisis químicos avanzados.

El impacto va más allá de la ciencia. Confirmar vida antigua en Marte transformaría nuestra visión del universo y de la propia humanidad. Como resumió Nelson: “Estas muestras tienen el potencial de cambiar nuestra comprensión de Marte, nuestro universo y de nosotros mismos”.

Fuente: Infobae.

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