El escenario laboral vive una tensión silenciosa entre generaciones. Cada grupo etario proyecta sus propias necesidades: desde los jóvenes que exigen justicia e inclusión hasta los veteranos que valoran la seguridad y la estabilidad. En medio, los millennials marcan un rumbo ambicioso hacia la progresión. El estudio de Randstad dibuja un retrato coral donde edad y momento vital se entrelazan.
Salario y beneficios: un terreno común con matices
El Employer Brand Research 2025, basado en 7.753 encuestados en España, confirma que el salario y los beneficios continúan en el centro de las prioridades. Sin embargo, los porcentajes difieren: la mitad de la generación Z lo coloca en primer lugar, mientras que entre los baby boomers y la generación X la cifra asciende al 67%. Los millennials, aunque también lo consideran vital, destacan sobre todo la promoción interna y el crecimiento profesional. Para ellos, las empresas no son solo lugares de trabajo, sino plataformas para ascender.
Equidad y estabilidad: valores que marcan generaciones

El estudio subraya que la equidad se ha vuelto un punto de encuentro inesperado. Siete de cada diez trabajadores en España valoran que su empresa promueva justicia e igualdad de oportunidades. Los más jóvenes se sienten más representados en colectivos minoritarios —35% de la generación Z frente a un 25% de media global— y, a pesar de haber enfrentado más obstáculos, son quienes mejor califican la gestión de la equidad en sus empresas. En cambio, la generación X y los baby boomers destacan la importancia de la estabilidad, un refugio frente a la incertidumbre del presente.
Conciliación y movilidad: la nueva revolución silenciosa
Si algo distingue a la generación Z es su disposición al cambio. El 21% ha cambiado de empleo en apenas seis meses, y no siempre por cuestiones salariales: la conciliación familiar y personal emerge como el motor principal, citada por un 41% de los encuestados jóvenes. En comparación, solo un 4% de los baby boomers decidió dar un giro reciente a su vida laboral, un dato que evidencia la distancia generacional en la percepción del trabajo.
Formación y reconocimiento: el trasfondo invisible
La recualificación se alza como un consenso: ocho de cada diez trabajadores la consideran esencial. Sin embargo, la generación X lidera con un 83% de interés en programas de formación. Entre los millennials y la Z el entusiasmo es menor, aunque igualmente significativo. En paralelo, surge el reconocimiento como un factor casi tan determinante como el salario: en la generación X, un 44% se queja de los ingresos y un 43% de la falta de valoración. En ese delicado equilibrio se juega gran parte del compromiso laboral.
Este retrato intergeneracional no solo refleja diferencias: marca también los retos de las empresas. Adaptar políticas que integren equidad, progresión y estabilidad será clave para sostener la cohesión de un mercado laboral en constante cambio.