La entrevista de trabajo virtual, tan popular en los últimos años, está en crisis. La irrupción de la inteligencia artificial ha permitido a muchos candidatos hacer trampas, desde resolver pruebas técnicas con ChatGPT hasta enviar deepfakes para suplantar identidades. Ante el aumento del fraude, compañías líderes están devolviendo al centro del proceso algo que parecía del pasado: la reunión cara a cara. Y no, no es solo por nostalgia.
El regreso de la entrevista presencial
Google, Apple, Meta, Cisco o McKinsey son algunas de las empresas que han decidido incluir, al menos, una ronda presencial en sus procesos de selección. Sundar Pichai, CEO de Google, explicó que este paso busca confirmar que los candidatos cumplen realmente con las habilidades esenciales para el puesto.
Agencias de empleo como Coda Search/Staffing han detectado que el requisito de entrevistas en persona ha pasado del 5% al 30% en apenas un año. A menudo, este encuentro se reserva para la fase final, y sin él, el candidato no conocerá detalles clave como el salario.

Cómo la IA está distorsionando las pruebas
En áreas como la programación, las entrevistas técnicas en remoto se han vuelto un paraíso para las trampas: resolver problemas de código con ayuda de IA es tan fácil como abrir otra ventana del navegador. Esto hace que los reclutadores no puedan saber con certeza si la persona está capacitada para el trabajo.
Las empresas también utilizan IA para filtrar CVs y solicitudes, pero el volumen se ha disparado porque muchos candidatos usan esas mismas herramientas para enviar aplicaciones masivas adaptadas a cada oferta en segundos.
Fraudes creativos… y preocupantes
Un caso llamativo fue el de un estudiante que aprobó una entrevista técnica de Amazon usando IA, idea que lo llevó a fundar Cluely, una startup que promete ayudar a “hacer trampas en todo” y que ya ha recibido 15 millones de dólares de inversión.

Más grave aún, el FBI alertó en 2023 sobre redes de norcoreanos que, mediante deepfakes, se hacían pasar por estadounidenses para conseguir empleos remotos. Estas operaciones incluían un elaborado montaje de vídeo y voz en tiempo real para engañar a los entrevistadores.
Señales para detectar al impostor
Algunas empresas vigilan pistas sutiles: susurros fuera de cámara, pausas sospechosas después de teclear, o respuestas demasiado perfectas. Estos indicios pueden revelar que un ChatGPT o similar está “dictando” la entrevista.
El mensaje es claro: en un mundo donde la tecnología puede imitar al talento, volver a mirarse a los ojos sigue siendo la prueba definitiva.
Fuente: Xataka.