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Trump, Putin y la paz imposible: el giro que deja a Ucrania contra las cuerdas

Las negociaciones por el fin de la guerra han dado un vuelco inesperado: mientras Kiev pide garantías reales, Trump parece aceptar exigencias rusas que suponen amputaciones territoriales. En Moscú celebran lo impensable: que Estados Unidos termine comprando una “paz” a medida del Kremlin. El desenlace recuerda a fantasmas históricos.
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Las últimas reuniones internacionales han abierto un escenario inquietante. Lo que se presentaba como un paso hacia la paz en Ucrania se ha transformado en una negociación plagada de cesiones, trampas diplomáticas y exigencias que benefician al Kremlin. Mientras Kiev lucha por no ceder ni un palmo más, Estados Unidos y Europa muestran grietas que Rusia aprovecha con astucia. La sombra de un arreglo desfavorable se cierne sobre Ucrania y sus aliados.


La reunión que lo cambió todo

El encuentro de Anchorage entre Trump y Putin supuso un fiasco diplomático. El presidente estadounidense buscaba un alto el fuego inmediato, pero Moscú solo reforzó sus demandas: cesión de territorios, freno a la OTAN y reducción del ejército ucraniano. Trump, lejos de confrontar, aceptó discutir sobre esas bases, trasladando la presión a Kiev y dejando en evidencia la debilidad de Washington.


La paz a medida del Kremlin

Putin presentó sus condiciones como un “rediseño de la seguridad europea”: garantizar que Ucrania jamás se sume a la OTAN y consolidar las ocupaciones rusas. En la práctica, equivaldría a una capitulación. Trump declaró haber coincidido con Putin “en la mayoría de los puntos”, lo que sugiere una peligrosa disposición a validar amputaciones territoriales que debilitarían a Ucrania y abrirían la puerta a nuevas agresiones.


Ecos de un pasado oscuro

Medios internacionales compararon la escena con Helsinki 2018, cuando Trump confió más en Putin que en sus propios servicios de inteligencia. Otros evocaron el Acuerdo de Múnich de 1938, cuando Europa cedió terreno a Hitler en nombre de la paz. Para líderes como Boris Johnson, el gesto de Alaska es “vomitivo” y uno de los peores episodios de la diplomacia reciente.


Un horizonte incierto

Aunque se habló de un “entendimiento”, lo cierto es que no hay alto el fuego ni sanciones adicionales. Moscú mantiene sus exigencias intactas y consolida su baraja ganadora. Ucrania y Europa quedan atrapadas entre aceptar condiciones inasumibles o enfrentarse a la narrativa de que son ellas las que bloquean la paz. Mientras tanto, la guerra se prolonga y el desconcierto en Occidente se agrava.

Fuente: Xataka.

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