Un dramático pingüino vuelve la cabeza cuando su cuidadora le ofrece una caballa. Otro pingüino coge el pescado con la boca y lo tira al suelo. La caballa no es el pescado favorito de estos animales, pero el acuario de Hakone ha tenido que reducir costes a causa de la inflación, ofendiendo en el proceso a algunas de sus estrellas.
Hogar de 32.000 animales acuáticos, entre ellos tiburones y focas, el acuario de Hakone, al oeste de Tokio, no es inmune a los problemas económicos derivados de la inflación. Solo el pescado con el que alimentan a los pingüinos, el aji o jurel japonés, ha subido de precio entre un 20 y un 30% desde el año pasado, lo que ha obligado al acuario a usar saba o caballa como alternativa.
¿El inconveniente? Los malacostumbrados pingüinos rechazan la comida nueva, y sus cuidadores tienen que darles una parte de caballa por cada dos partes de jureles para evitar malas caras. Pero no son los únicos animales que no quieren caballa. Las nutrias la huelen y salen corriendo, y solo las crías se la comen sin rechistar.
https://www.youtube.com/watch?v=gCl16qi58UI
“Intento que la coman, pero no las obligo”, aclara el encargado del acuario en un divertido reportaje de la televisión japonesa. “Los animales del acuario son como familia, y hacemos todo lo posible para mantenerlos sanos. Nunca obligaríamos a ningún animal a comer lo que no quiere”.
La factura de la luz también está por las nubes, y el acuario de Hakone ha tenido que tomar medidas para ahorrar en electricidad. Según CNN Travel, redujeron el número de bombas en circulación, y ahora limpian el sistema de filtrado de los tanques menos veces, siempre dentro de unos límites que no afecten a los animales.
¿Por qué no subir el precio de la entrada? Por ahora, el director del acuario no se lo plantea. “Podríamos aumentar la tarifa de admisión al acuario y solucionar este problema, pero nos gustaría hacer todo lo posible para mantener nuestras instalaciones como un lugar cómodo para nuestros invitados. No planeamos aumentar los precios de admisión”.