Saltar al contenido
Ciencia

Un adolescente de 15 años no podía dejar de vomitar por consumir cannabis. Entonces su cerebro comenzó a fallar

El joven desarrolló una grave deficiencia vitamínica y una enfermedad neurológica que suele estar asociada con el consumo crónico de alcohol.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

El síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC), un trastorno relacionado con el consumo frecuente de cannabis que provoca episodios persistentes de vómitos, puede convertirse en una experiencia aterradora. Un nuevo informe médico muestra que, en determinadas circunstancias, también puede poner en peligro la vida.

Médicos de la Universidad de Augusta, en Georgia, Estados Unidos, describieron el alarmante caso de un adolescente de 15 años con SHC. El trastorno habría provocado una deficiencia vitamínica tan severa que terminó desencadenando una enfermedad neurológica aguda. El joven apenas podía caminar, hablar o ver con normalidad.

Por fortuna, los especialistas lograron identificar el problema a tiempo, administraron el tratamiento adecuado y el paciente finalmente se recuperó por completo.

“Hasta donde sabemos, este es uno de los primeros casos pediátricos documentados de encefalopatía de Wernicke asociada con el síndrome de hiperémesis cannabinoide”, escribieron los autores del estudio, publicado el lunes en la revista médica Cureus.

El preocupante aumento de los “vómitos con gritos”

Las personas con SHC atraviesan ciclos de calambres intensos, náuseas y vómitos. Los episodios pueden ser tan dolorosos que algunos pacientes gritan mientras vomitan. En inglés, esta combinación dio origen al término informal scromiting, una mezcla de las palabras screaming (gritar) y vomiting (vomitar).

Los científicos todavía no comprenden por completo por qué aparece este síndrome. Sin embargo, se sabe que el riesgo aumenta entre quienes consumen cannabis de manera frecuente y durante períodos prolongados.

Los casos también parecen haberse multiplicado en los últimos años. Entre las posibles razones se encuentran el mayor consumo de cannabis en Estados Unidos, la elevada concentración de THC de muchos productos actuales y un mejor reconocimiento de la enfermedad por parte de los profesionales de la salud. De hecho, el SHC recibió un código de diagnóstico propio recién el año pasado.

Un informe publicado recientemente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) reveló que las visitas a las salas de emergencia relacionadas con este trastorno continuaron aumentando durante este año. El crecimiento resulta especialmente marcado entre los jóvenes, incluidos pacientes de apenas 15 años.

Una complicación neurológica poco frecuente

El adolescente descrito en el informe acudió inicialmente al médico después de sufrir durante varios días náuseas persistentes, vómitos y dolor de cabeza. Poco después recibió el diagnóstico de síndrome de hiperémesis cannabinoide.

Varias semanas más tarde regresó en un estado mucho más delicado. Había perdido alrededor de 11 kilos y los análisis revelaron niveles peligrosamente bajos de sodio en la sangre, además de señales de un daño hepático cada vez mayor. Ante la gravedad del cuadro, quedó internado.

Al ingresar en el hospital, el adolescente tenía dificultades para hablar, mostraba una leve confusión y atravesaba períodos en los que no respondía a los estímulos, según explicaron los médicos. Aunque algunos de sus problemas iniciales fueron tratados, su estado físico y mental continuó deteriorándose.

El joven permanecía casi todo el tiempo en cama y ya no podía caminar normalmente. Poco después, sus ojos comenzaron a moverse de manera involuntaria de un lado a otro, un trastorno conocido como nistagmo horizontal. También empezó a experimentar visión borrosa.

Los estudios realizados en el cerebro, incluida una resonancia magnética, no ofrecieron una explicación clara. Sin embargo, la combinación de los síntomas neurológicos y los antecedentes recientes de SHC llevó a los médicos a sospechar que padecía encefalopatía de Wernicke.

Se trata de un trastorno cerebral agudo causado por una deficiencia de tiamina, también conocida como vitamina B1. Este nutriente ayuda al organismo a convertir los alimentos en energía y resulta especialmente importante para el funcionamiento del cerebro y el corazón.

Cuando no se trata rápidamente, la encefalopatía de Wernicke puede provocar daños cerebrales permanentes e incluso resultar mortal. También puede derivar en el síndrome de Korsakoff, un trastorno crónico que produce problemas de memoria y síntomas similares a los de una demencia.

El tratamiento que permitió revertir el daño

Mientras esperaban los resultados definitivos de los análisis, los médicos decidieron administrarle tiamina. Apenas un día después de comenzar el tratamiento, los síntomas neurológicos del adolescente empezaron a mejorar.

Los estudios posteriores confirmaron que tenía una deficiencia de esta vitamina, lo que también respaldó el diagnóstico sospechado por los especialistas. Su recuperación continuó hasta que se encontró lo suficientemente estable como para recibir el alta.

Los vómitos persistentes provocados por el SHC pueden ocasionar pérdida rápida de peso, deshidratación y deficiencias nutricionales. Aun así, la encefalopatía de Wernicke suele estar relacionada con el consumo crónico y excesivo de alcohol, no con el cannabis.

Según los autores, este sería apenas el segundo caso documentado de encefalopatía de Wernicke asociada con SHC en una persona tan joven. También podría ser el primero en el que la enfermedad no pudo identificarse claramente mediante una resonancia magnética.

Aunque se trata de una complicación inusual, el aumento de casos de SHC entre adolescentes podría hacer que estos cuadros sean más frecuentes. Por eso, los investigadores consideran importante que los médicos contemplen esta posibilidad cuando un joven con vómitos prolongados comienza a mostrar síntomas neurológicos.

“A medida que continúa aumentando el consumo de THC entre adolescentes, los médicos deberían considerar rápidamente la administración preventiva de tiamina en jóvenes con SHC prolongado y nuevos signos neurológicos, independientemente de los resultados de los estudios por imágenes”, señalaron.

En cuanto al adolescente, aceptó dejar de consumir cannabis y los episodios de hiperémesis desaparecieron. Durante su última consulta de seguimiento, su médico de atención primaria comprobó que había recuperado por completo su estado de salud.

Compartir esta historia

Artículos relacionados