Los investigadores lograron identificar una huella dactilar relacionada con un vehículo en el que se centra el misterio de un crimen. El vehículo no es un coche utilizado para la huida sino una antigua barcaza hecha de tablones de madera. La huella de un dedo humano que aparece allí tiene más de 2.000 años.
En un trabajo publicado la semana pasada en PLOS One, los investigadores presentan un nuevo análisis de las cuerdas y materiales para impermeabilizar que se usaron para construir la barcaza Hjortspring, la embarcación de tablas de madera más antigua que se conoce en Escandinavia. Cuenta la historia de un misterioso asalto —que no prosperó— a una isla danesa en el siglo IV a.C.
«Esta barca representa la tecnología marítima que usaban algunos de los marinos más antiguos del norte de Europa: tablas de madera blanda y clara, atadas con cuerdas”, escriben los investigadores en su trabajo.
Ataque desde el mar
Hace más de 2.300 años un grupo de hasta cuatro embarcaciones atacó la isla danesa de Als y fracasó. Los defensores pusieron las ramas del enemigo en una de las barcas y hundieron todo en un pantano. Es lo que sugieren los investigadores que sucedió, al menos. Esa última acción, probablemente una ofrenda para agradecer su victoria, prolongó durante milenios y sin saberlo el recuerdo de lo que lograron. En la década de 1880 se encontró en el antaño de Hjortspring Mose la barca en excelente estado de conservación. Pero un detalle importante se esfumó de los anales de la historia.
“Siempre fue para nosotros un misterio el origen de los atacantes y por qué atacaron la isla de Als”, declaró Mikael Fauvelle, arqueólogo de la Universidad de Lund y coautor de este trabajo.
Sin embargo, el reciente análisis de Fauvelle y su equipo reveló un rastro asombrosamente directo sobre estos anónimos atacantes: parte de una huella dactilar en un fragmento del material de calafateo de la embarcación, utilizado para impedir que entrara agua. En este caso habían usado alquitrán. Aunque el análisis de las huellas dactilares no resulta tan útil para identificar a los criminales antiguos como sí lo es en los crímenes modernos, sigue recordándonos que estos guerreros que fracasaron hace más de 2.000 años eran seres humanos exactamente como lo somos nosotros hoy.
Bosques de pinos del mar Báltico

El alquitrán tal vez sumó otra pieza al rompecabezas del origen de la barca. Al analizarlo pudieron saber que “la embarcación tenía resina de pino como material de impermeabilización, lo que sugiere que se construyó en algún lugar donde hay bosques de pinos en abundancia”, según explicó Fauvelle. La teoría anterior sugería que se trataba del área de Hamburgo, Alemania, pero Fauvelle y sus colegas ahora piensan que los atacantes venían de la región del mar Báltico.
Además, “si el bote se construyó en las regiones costeras del Báltico, donde hay bosques de pinos, los guerreros que atacaron la isla de Als decidieron lanzar una redada marítima cubriendo cientos de kilómetros de mar abierto”, dice Mikael Fauvelle. Mediante el análisis con carbono ubicaron la fecha de las cuerdas que sujetaban las tablas: entre 381 y 161 a.C., lo que confirma que data de la Edad de Hierro prerromana.
Contar los anillos de los árboles podría vincular las tablas de madera de la embarcación a los árboles con los que se construyó, y esa sería la forma más certera de revelar de dónde provino. En el futuro “esperamos poder extraer ADN antiguo de la resina usada para la impermeabilidad de la barca, lo que podría darnos información más detallada del antiguo pueblo que utilizó la embarcación”, concluyó Fauvelle.

Todavía no se sabe qué otras cosas revelarán los futuros trabajos de investigación sobre los anónimos atacantes. Pero apuesto a que esperan permanecer en el anonimato si es que pudieran vernos desde donde estén. Si fuera yo, no querría que el mundo entero se enterara de mi fracaso tantos siglos después.