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Ciencia

Un asteroide abrió un cráter de 222 metros en la Luna y nadie vio el impacto. La NASA lo descubrió más de un año después por una enorme cicatriz que no estaba allí antes

La roca chocó contra la Luna entre abril y mayo de 2024 y excavó un cráter de 43 metros de profundidad. El impacto alteró además una región de más de seis kilómetros alrededor del punto de choque.
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A simple vista, la Luna parece uno de los lugares más estáticos que podemos observar desde la Tierra. Sin embargo, su superficie sigue cambiando. A veces, de forma bastante violenta.

La NASA acaba de documentar uno de esos episodios: un asteroide o cometa de entre 10 y 20 metros de diámetro impactó contra la Luna en 2024 y abrió un cráter de 222 metros de ancho. Nadie observó directamente la colisión. El agujero fue descubierto más de un año después gracias a las imágenes tomadas por el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). 

Lo llamativo no es únicamente su tamaño. Según la agencia, McGetchin es el mayor cráter recién formado identificado hasta ahora en todo el sistema solar mediante imágenes anteriores y posteriores al impacto. No es, por supuesto, el mayor cráter lunar: la diferencia está en que los científicos saben aproximadamente cuándo apareció.

Una roca del tamaño de un edificio cambió el paisaje lunar

Un asteroide abrió un cráter de 222 metros en la Luna y nadie vio el impacto. La NASA lo descubrió más de un año después por una enorme cicatriz que no estaba allí antes
© NASA Goddard/Intuitive Machines.

El nuevo cráter se encuentra cerca del borde oriental de la Luna y recibió el nombre de McGetchin, en homenaje al científico lunar Tom McGetchin. Las imágenes permiten acotar el momento de la colisión a una ventana sorprendentemente pequeña: entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024.

El resultado fue una excavación de unos 222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad, aproximadamente la longitud de dos campos de fútbol. La NASA calcula que el objeto responsable pudo tener el tamaño de un edificio de entre tres y seis plantas. Un choque de esta magnitud probablemente ocurre en la Luna apenas una vez cada siglo o incluso con menor frecuencia.

Lo curioso es que el cráter permaneció oculto durante meses. Robert Wagner, especialista en procesamiento de imágenes de LRO, lo encontró el 24 de octubre de 2025 mientras comparaba centenares de fotografías antiguas y nuevas. El sistema convierte en gris aquello que no ha cambiado y resalta las diferencias entre ambas observaciones. McGetchin apareció como una enorme zona de material brillante rodeada por un halo mucho más oscuro.

Después entró en juego la cámara de ángulo estrecho de LRO, capaz de resolver detalles de aproximadamente 90 centímetros. Las nuevas imágenes confirmaron que allí había aparecido un cráter completamente nuevo.

El verdadero efecto del impacto está fuera del cráter

Un asteroide abrió un cráter de 222 metros en la Luna y nadie vio el impacto. La NASA lo descubrió más de un año después por una enorme cicatriz que no estaba allí antes
© NASA Goddard/Intuitive Machines/Robert Wagner.

El golpe dejó una segunda huella que resulta todavía más interesante. Las observaciones del instrumento térmico Diviner revelaron que alrededor de McGetchin existe una región de unos 6,4 kilómetros de diámetro que durante la noche está alrededor de 9 ºC más fría que el terreno circundante.

La explicación está bajo los pies de cualquier futuro astronauta. El impacto levantó y removió el regolito, la capa de polvo y fragmentos de roca que cubre la Luna. Al quedar menos compacto, ese suelo almacena peor el calor recibido durante el día y lo pierde más rápidamente cuando llega la noche. Es decir, una roca de apenas unas decenas de metros consiguió modificar físicamente una región muchísimo mayor que el agujero que dejó atrás.

Eso también puede tener consecuencias prácticas. Un regolito más suelto puede comportarse de manera diferente bajo las ruedas de un rover o las patas de un módulo de aterrizaje. A medida que aumenten las misiones robóticas y tripuladas, conocer cómo se transforma el terreno después de un impacto será cada vez más importante.

Un asteroide abrió un cráter de 222 metros en la Luna y nadie vio el impacto. La NASA lo descubrió más de un año después por una enorme cicatriz que no estaba allí antes
© NASA Goddard/Intuitive Machines.

LRO lleva más de 17 años observando la Luna y ya ha permitido localizar al menos 1.000 cráteres nuevos, además de unas 100.000 modificaciones de la superficie relacionadas con impactos y con los escombros expulsados por ellos. La ausencia de una atmósfera densa hace que incluso objetos relativamente pequeños alcancen el suelo prácticamente sin freno.

McGetchin es simplemente el ejemplo más espectacular encontrado hasta ahora. Y también una buena demostración de que ese paisaje que parece congelado desde la Tierra continúa escribiendo su historia a golpe de asteroide.

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