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Ciencia

Un depredador de siete metros acechaba la Patagonia hace 86 millones de años. Su nombre honra a una joven científica que ayudó a desenterrarlo

Rinconraptor pipoae es un nuevo megaraptórido de Neuquén, un grupo de cazadores de brazos poderosos cuyo parentesco con el T. rex sigue en debate
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En noviembre de 2019, un grupo de paleontólogos trabajaba en el área de Cerro Overo, cerca de Rincón de los Sauces, en el norte de la provincia argentina de Neuquén. Entre ellos estaba Laura Pipo, una joven paleobotánica que se había sumado al proyecto para estudiar las plantas fósiles de la zona y ayudar a entender qué comían los dinosaurios herbívoros. Esa campaña permitió recuperar restos clave de un dinosaurio carnívoro.

Pipo murió pocos meses después, en mayo de 2020, a causa de un cáncer que avanzó con rapidez. Seis años más tarde, ese dinosaurio tiene nombre oficial, y lleva el suyo: Rinconraptor pipoae.

Un cazador de unos siete metros

La nueva especie fue descrita en la revista Palaeontologia Electronica por un equipo liderado por el paleontólogo Ariel Méndez, del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología del CONICET, con la participación de más de una docena de instituciones de Argentina, España y Corea del Sur. Los fósiles provienen de la Formación Bajo de la Carpa y tienen unos 86 millones de años, del Cretácico Superior.

Los restos son fragmentarios: diez vértebras de la cola, el extremo de un húmero izquierdo y parte de una tibia derecha, todos hallados en un área de apenas unos cuatro metros cuadrados. A partir de la proporción de las vértebras y de la comparación con especies emparentadas, los investigadores estimaron que el animal medía unos siete metros de largo. Otros restos del mismo grupo hallados en la zona podrían pertenecer a ejemplares de más de ocho metros.

Aunque los fósiles son incompletos, el húmero y la tibia presentan rasgos únicos que permitieron distinguirlo de los demás integrantes de su familia. El nombre del género, Rinconraptor, hace referencia a Rincón de los Sauces, la localidad cercana al hallazgo.

Los megaraptóridos, un grupo misterioso

Megaraptóridos
© Lefteris Papaulakis – Shutterstock

Rinconraptor pertenece a los megaraptóridos, una familia de dinosaurios carnívoros bípedos que vivió en el hemisferio sur durante el Cretácico. Se caracterizaban por tener brazos robustos y largos, con enormes garras en las manos, muy distintos de los brazos diminutos de otros grandes depredadores. Sus huesos estaban muy neumatizados, es decir, llenos de cavidades de aire conectadas al sistema respiratorio, como ocurre en las aves actuales.

La historia del grupo empezó con una confusión. En 1998 se describió Megaraptor, también en Neuquén, a partir de una garra enorme que se creyó que pertenecía al pie, como en los velocirraptores. Hallazgos posteriores mostraron que esa garra en realidad estaba en la mano. Desde entonces, la familia fue creciendo con especies de Argentina, Australia y otras regiones.

Su lugar en el árbol evolutivo de los dinosaurios todavía genera debate. Algunos investigadores los ubican cerca de los alosauroides, mientras que otros los consideran parientes de los tiranosáuridos, el grupo del Tyrannosaurus rex. Según los autores, las vértebras de la cola de Rinconraptor tienen proporciones más parecidas a las del Tyrannosaurus que a las de otros grupos de carnívoros, lo que apoyaría la segunda hipótesis.

Dos grandes depredadores en el mismo ecosistema

El hallazgo también aporta información sobre cómo era el ecosistema de la zona hace 86 millones de años. En Cerro Overo ya se conocían restos de abelisáuridos, otro grupo de grandes carnívoros, de brazos muy reducidos y cráneos cortos. Rinconraptor confirma que allí convivían al menos dos grupos de grandes depredadores.

Los autores plantean que ambos podrían haber compartido el territorio repartiéndose los recursos, por ejemplo cazando presas distintas, aunque reconocen que el registro fósil todavía no permite confirmarlo.

Sobre la dieta de estos cazadores hay pistas recientes. En 2025, un estudio publicado en Nature Communications describió otro megaraptórido hallado en la provincia de Chubut con un hueso de un crocodiliforme, un pariente lejano de los cocodrilos, entre sus mandíbulas. Según los autores, hacia el final del Cretácico estos animales habrían sido los superdepredadores del centro y el sur de la Patagonia.

Un homenaje en la ciencia

La preparación de los fósiles se retrasó por la pandemia de COVID-19, y los primeros resultados se presentaron en 2022. El estudio completo fue aceptado en septiembre de 2026.

Laura Pipo se había graduado en la Universidad Nacional de La Plata, trabajaba como becaria doctoral del CONICET en Bariloche y estudiaba plantas del Cretácico de la Antártida. Según Méndez, la idea de dedicarle la especie surgió cuando empezó a ver que se trataba de un dinosaurio nuevo, y el resto de los autores estuvo de acuerdo de inmediato. Dar nombre a una especie es una de las formas más duraderas de reconocimiento en la ciencia: mientras exista Rinconraptor pipoae en los registros científicos, también existirá su nombre.

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