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Juegos

Un desarrollador en solitario está haciendo el “GTA de los deportados”: puedes delinquir, hacerte millonario o fundar un país. La diferencia es que todo gira alrededor de la experiencia migrante

Codename Medusa mezcla mundo abierto, crimen, simulación y construcción de ciudades con una historia sobre deportación y empezar de cero en otro lugar. Su creador, Davide Pinto, asegura además que está trabajando con un guionista que participó en GTA V y GTA VI.
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En muchos mundos abiertos empiezas siendo nadie y terminas teniendo coches, propiedades, armas y cantidades absurdas de dinero. Codename Medusa utiliza prácticamente la misma fantasía de ascenso, pero coloca delante una pregunta bastante menos habitual: ¿qué pasa si ese “nadie” acaba de ser deportado y tiene que reconstruir su vida en un lugar que no conoce?

Esa es la idea detrás del juego de Davide Pinto, un desarrollador independiente que está construyendo prácticamente en solitario una mezcla bastante peculiar de GTA, immersive sim, constructor de ciudades y sátira política. Pinto figura acreditado como desarrollador en Epic Games, mientras que Serramonaca Capital Ventures LLC aparece como editora del proyecto.

Y decir que tiene algo de GTA no significa que intente copiar Los Santos. Más bien toma esa libertad caótica (ganar dinero como quieras, delinquir, enfrentarte a la policía, conducir, explorar y tomar decisiones bastante cuestionables) para contar otra historia.

Aquí no empiezas como criminal: empiezas como deportado

Un desarrollador en solitario está haciendo el “GTA de los deportados”: puedes delinquir, hacerte millonario o fundar un país. La diferencia es que todo gira alrededor de la experiencia migrante
© Codename Medusa.

El protagonista pertenece a una comunidad de “monstruos deportados” enviados a un nuevo territorio. Pinto describe el juego como una forma de experimentar “la esperanza, el humor y el esfuerzo” de construir una vida sin una red familiar alrededor, algo inspirado directamente en la experiencia migratoria.

A partir de ahí, el jugador decide qué clase de vida quiere. Puedes aprender idiomas locales, hacerte amigo de más de 20 personajes, reciclar residuos para conseguir dinero, competir en carreras de caballos, explorar islas prohibidas o intentar acumular suficiente riqueza como para convertirte en multimillonario. También puedes fundar y desarrollar tu propio país. O puedes hacer exactamente lo contrario.

Las actualizaciones recientes permiten robar teléfonos a turistas, atacar policías, utilizar pasaportes para acceder a determinadas zonas, hackear cajeros, aceptar asesinatos y provocar el caos en vehículos. Incluso existe una historia en la que construyes un gigantesco caballo de madera para intentar introducirte clandestinamente de nuevo en Estados Unidos.

Ahí es donde empieza a aparecer ese aroma a GTA, aunque con una intención bastante distinta.

El juego quiere que ser buena o mala persona tenga consecuencias

Un desarrollador en solitario está haciendo el “GTA de los deportados”: puedes delinquir, hacerte millonario o fundar un país. La diferencia es que todo gira alrededor de la experiencia migrante
© Codename Medusa.

Codename Medusa se presenta oficialmente como un town builder mezclado con immersive sim y mundo abierto. El objetivo no es únicamente completar misiones, sino alterar el lugar donde viven esos deportados. Puedes invertir dinero en limpiar y mejorar la comunidad o enriquecerte explotándola. Steam confirma que el plan para la versión final incluye sistemas de moralidad, diálogos ramificados, narrativa ambiental, IA más compleja y cambios de estaciones y clima.

La escala que plantea Pinto es llamativa incluso para un estudio grande. En la campaña de financiación del proyecto asegura que se han escrito más de ocho millones de palabras para construir su universo y una cronología ficticia que abarca miles de millones de años.

El creador también nos ha presentado el proyecto como una experiencia narrativa que aspira a superar ampliamente las 100 horas y asegura que colabora en la escritura con alguien que trabajó en GTA V y GTA VI. Este último colaborador todavía no aparece identificado en las páginas públicas de Steam o Epic, así que por ahora es una afirmación del propio desarrollador.

Su mayor virtud también puede ser su mayor problema: es gigantesco para un proyecto indie

Un desarrollador en solitario está haciendo el “GTA de los deportados”: puedes delinquir, hacerte millonario o fundar un país. La diferencia es que todo gira alrededor de la experiencia migrante
© Codename Medusa.

Hay una letra pequeña importante. Codename Medusa ya puede jugarse, pero está en acceso anticipado desde diciembre de 2025 y sigue claramente en construcción. Steam es especialmente transparente al respecto: describe sus niveles actuales como versiones todavía “increíblemente limitadas y simples” frente a lo que pretende conseguir el juego final, y calcula entre uno y dos años de desarrollo adicional dependiendo de las funciones que vaya incorporando.

Eso convierte al proyecto en algo bastante peculiar. No estamos ante un GTA indie terminado esperando a ser descubierto, sino ante una idea gigantesca que se está construyendo delante de sus jugadores.

Y las últimas actualizaciones muestran hasta qué punto Pinto sigue añadiendo sistemas: multijugador local a pantalla dividida, transformaciones en vampiro y hombre lobo, bolsa de valores, policías que piden refuerzos, personalización de países, mascotas, agricultura, carreras, skate, asesinatos y nuevas secuencias dedicadas específicamente a la deportación.

Quizá por eso la comparación con GTA funciona solo hasta cierto punto. Rockstar utiliza el crimen para construir una sátira gigantesca de Estados Unidos. Codename Medusa quiere utilizar esa misma libertad para hablar de lo que significa llegar a un sitio donde nadie te quiere, empezar prácticamente sin nada y decidir qué clase de persona vas a convertirte para sobrevivir.

Puede que acabes siendo un héroe. Puede que termines siendo multimillonario. O, como corresponde a cualquier buen mundo abierto, puede que acabes robando un coche y huyendo de la policía.

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