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Tecnología

Sony y GTA VI acaban de dejar claro quién sufrirá primero el fin del disco: las tiendas tradicionales de videojuegos

Sony dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028, mientras GTA VI ya apunta a una edición en caja sin disco. El giro confirma una tendencia inevitable: el videojuego será cada vez más digital, y las tiendas tradicionales perderán una de sus razones históricas de existir.
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La industria del videojuego lleva años alejándose del disco, pero las últimas semanas han acelerado esa transición de una forma brutal. Sony anunció que, desde enero de 2028, dejará de producir discos físicos para todos los nuevos juegos que lleguen a consolas PlayStation. A partir de entonces, los títulos nuevos se venderán en PlayStation Store o en tiendas minoristas, pero solo como formato digital.

La compañía lo presenta como una evolución natural del consumo. Según Reuters, las descargas digitales representaron cerca del 80% de las ventas completas de juegos de Sony en el año fiscal 2025. Los juegos publicados o ya previstos en disco antes de enero de 2028 no se verán afectados, pero el mensaje de fondo es claro: el disco deja de ser el centro del negocio PlayStation.

El golpe no es solo para los coleccionistas

Para muchos jugadores, la noticia duele por la pérdida de propiedad, segunda mano y preservación. Pero hay otro sector que recibirá el impacto de forma inmediata: las tiendas físicas de videojuegos. Durante décadas, estos comercios vivieron de reservas, lanzamientos, ediciones especiales, recompra, reventa y circulación de juegos usados. Si el juego nuevo ya no trae disco, toda esa cadena empieza a romperse.

El caso de GTA VI es especialmente simbólico. Varios medios especializados han informado que su edición “física” no incluirá disco, sino un código de descarga dentro de la caja. Es decir, incluso el lanzamiento más esperado de la década puede funcionar más como una tarjeta de acceso digital que como un producto físico tradicional.

Eso cambia por completo el papel de las tiendas. Un comercio puede seguir vendiendo códigos, tarjetas regalo, merchandising o cajas de colección, pero ya no controla el objeto principal: el juego como disco revendible. Y sin disco no hay préstamo, no hay segunda mano real y no hay ese circuito que durante años permitió a muchos jugadores acceder a títulos más baratos.

GameStop ya muestra hacia dónde va el negocio

GameStop es el mejor ejemplo de esta transformación. En su año fiscal 2025, las ventas de software cayeron de 1.005,4 millones de dólares a 729,3 millones, mientras que los coleccionables subieron de 717,9 millones a 1.060,2 millones. En otras palabras: la tienda que durante años fue sinónimo de videojuegos físicos está encontrando más crecimiento en figuras, cartas, juguetes y productos de cultura pop que en los propios juegos.

La lectura es bastante directa. Las tiendas de videojuegos que sobrevivan probablemente se parezcan cada vez menos a tiendas de videojuegos y cada vez más a tiendas de merchandising gamer. Podrán vender mandos, consolas, camisetas, figuras, cartas, auriculares, tarjetas digitales o ediciones de coleccionista. Pero el corazón histórico del negocio —comprar un juego, terminarlo y revenderlo— queda herido de muerte.

El problema no es solo comercial. También afecta al precio y al control. En el formato físico, las tiendas competían entre sí, hacían ofertas, liquidaban stock y movían el mercado de segunda mano. En el digital, el poder se concentra mucho más en la plataforma. Sony puede vender en su tienda, los minoristas pueden vender códigos, pero el margen de maniobra del comercio tradicional se reduce muchísimo.

La paradoja es que el cambio tiene lógica industrial. El digital reduce costes de fabricación, distribución y almacenamiento, y mejora los márgenes. Pero lo que es eficiente para Sony no necesariamente es bueno para todo el ecosistema. Para las tiendas, supone perder tráfico, reservas, reventas y una parte enorme de su identidad.

El fin del disco no llegará de golpe, pero ya tiene fecha. Y cuando llegue, la pregunta no será solo qué harán los jugadores sin formato físico. También será qué harán las tiendas cuando el producto que las hizo existir ya no se pueda poner en una estantería.

 

 

Fuente: Xataka.

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