Saltar al contenido
Ciencia

Un e-tatuaje temporal sería una alternativa al electroencefalograma

Una novedad tecnológica inalámbrica.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

¿Alguna vez te preguntaste qué es lo que más estrés te provoca en tu lugar de trabajo? Los científicos acaban de desarrollar un tatuaje temporal para la frente que podría brindarte la respuesta algún día.

En la Universidad de Texas en Austin, crearon un anillo facial de estados de ánimo, un tatuaje hecho con tinta electrónica que mide y analiza en forma inalámbrica las señales del cerebro y los ojos. En un pequeño estudio con voluntarios humanos este e-tatuaje pareció ser capaz de transmitir cuándo sentían estrés mental las personas. Es una tecnología no invasiva y relativamente asequible que podría adaptarse para rastrear la tensión mental en pilotos, cirujanos y otros trabajos de algo riesgo, según dicen los investigadores.

La investigadora principal Nanshu Lu y su equipo se inspiraron en un acertijo bastante antiguo y conocido para crear su e-tatuaje: los electroencefalogramas pueden medir de manera confiable la actividad cerebral de la persona, pero a menudo no es un estudio práctico para quien lo tiene que hacer.

Típicamente, el EEG hoy requiere que alguien se ponga un casco grande que tiene adosados muchos cables, por ejemplo (y debajo de ese casco se usa gel especial). Es normalmente así en el entorno clínico pero en el mundo real los EEG implican desafíos, en especial para medir el estrés mental mientras se trabaja. El e-tatuaje ultradelgado, flexible e inalámbrico de este equipo puede resolver este problema. Combina las funciones de un EEG y un EOG (electrooculograma) que mide la actividad eléctrica para monitorear el movimiento de los ojos.

“En comparación con los métodos existentes, como las vinchas o cascos con una base de gel, lo que proponemos es más fácil de llevar, en especial en entornos dinámicos o donde no se puede llevar un casco”, le dijo a Gizmodo Lu, ingeniera especializada en electrónica en la UT Austin. Comparado con el equipo habitual de los EEG (un nuevo sistema cuesta como mínimo U$ 20.000), el e-tatuaje es menos costoso porque los chips y el pack de baterías cuestan solo U$ 200 y los sensores descartables, unos U$ 20 cada uno.

En el nuevo trabajo que se publicó el jueves en Device, Lu y su equipo probaron sus e-tatuajes en seis voluntarios. Esos voluntarios hicieron pruebas de memoria que iban aumentando el grado de dificultad. A medida que se hacían más difíciles y las personas encontraban dificultades, los tatuajes detectaban cambios en su actividad cerebral, que pueden ser señal de aumento de la demanda cognitiva o fatiga, según hallaron los investigadores. Estos cambios cerebrales detectados concordaban con el informe de los voluntarios respecto de los cambios que experimentaban en sus niveles de estrés.

¡Funcionó!

El equipo ingresó los datos recogidos con los e-tatuajes en un modelo computarizado y hallaron que el modelo lograba calcular los diferentes niveles de carga de trabajo mental. Eso sugiere que los e-tatuajes pueden usarse no solo para detectar sino para predecir cuándo la persona está a punto de padecer fatiga mental severa.

“Esta tecnología podría ayudar a monitorear la fatiga cognitiva en los pilotos, conductores o cirujanos, ocupaciones en las que un lapsus puede ser peligroso. También podrían ser de apoyo en el aprendizaje personalizado, en el manejo del estrés, o como sistemas de advertencia temprana en ocupaciones de alto riesgo”, dijo Lu.

Sin embargo, la tecnología de este equipo tiene algunas limitaciones importantes. Los tatuajes solo funcionan en piel sin pelo, por ejemplo, aunque el equipo espera poder combinarlos con sensores de tinta inalámbricos que puedan ponerse sobre el cuero cabelludo. Lu también señala que será difícil extender la cobertura del tatuaje más allá de la frente al tiempo de asegurar que siga sintiéndose cómodo. En última instancia, harán falta datos del mundo real para confirmar que la tecnología puede funcionar tal como se espera, objetivo hacia el cual trabajan con esfuerzo los investigadores.

“Buscamos validar nuestro dispositivo en entornos relevantes y en el mundo real. También trabajamos para integrar la computación avanzada a los tatuajes, con retroalimentación en tiempo real que no comprometa la privacidad del usuario”, dijo Lu.

En términos del usuario la mayor dificultad será asegurarse de que la persona no se vea demasiado extraña mientras lleva estos tatuajes.

Compartir esta historia

Artículos relacionados