Este año un estudio hizo que la gente se deshiciera de sus espátulas y utensilios de color negro por temor a los químicos tóxicos.
En octubre los investigadores del grupo de deffensa de salud ambiental Toxic-Free Future, y el Institudo de Vida y Ambiente de Amsterdam, publicaron un estudio en Chemosphere donde sugerían que los utensilios de cocina de plástico negro liberaban preocupante cantidad de un químico tóxico resistente al fuego. La advertencia inundó Internet y convenció a muchas personas para que echaran a la basura sus queridas espátulas negras. Pero ahora un químico de Canadá encontró que ese estudio contenía un error aritmético que cambia, o al menos complica, los resultados, según informó el National Post.
¿En qué se basaba el estudio?
El estudio de Chemosphere se basaba en la idea de que parte del residuo electrónico negro – que contiene eter de decabromodifenilo, químico resistente al fuego y vinculado a graves riesgos para la salud – se recicla para fabricar productos del hogar que se venden en EEUU. Como consecuencia, los investigadores buscaron calcular cuánto de estos químicos pasan de los utensilios plásticos negros a los alimentos que cocinamos.
El equipo llegó a la conclusión de que el uso de esta clase de utensilios negros podría resultar en que por día estemos absorbiendo en promedio 34.700 nanogramos de éter de decabromodifenilo, también conocido como BDE-209. Es una cantidad muy superior a los modelos anteriores calculados para la exposición humana por otros medios, y preocupante porque el límite indicado por la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) es de 42.000 nanogramos para alguien que pesa 60 kg.
Cometieron un error, pero están en lo correcto
Solo hay un problema. La dosis de referencia de la EPA para el BDE-209 no es de 42.000 por día. Esa dosis es de 7.000 nanogramos por kilo de peso corporal, y por día. Cuando los investigadores hicieron el cálculo para una persona de 60 kg., multiplicaron 60 por 7.000 y les dio 42.000, pero el resultado correcto es 420.000.
El punto principal del estudio – el reciclado de residuos electrónicos que integra un químico tóxico a los utensilios de cocina vendidos en EE.UU. – sigue siendo válido y cierto. Pero el error cambia mucho las cosas ya que les habían dicho a los lectores que se estaban exponiendo a más de 80% de la dosis de referencia de la EPA cuando en verdad es menos del 10%.
“Creo que cambia el sabor de todo cuando el error es tan grande”, le dijo al National Post Joe Schwarcz, director de la Oficina de Ciencia y Sociedad de la Universidad McGill, y experto en plásticos que encontró el error al leer el estudio. “Todo esto merece atención pero hay que hacerlo bien y asegurarte de tener los números correctos antes de atemorizar a la gente”.
Megan Liu de Toxic-Free Future, que co-dirigió el estudio, dijo que habían enviado una corrección del error “de tipeo” pero que ese error “no tiene impacto en los resultados. El nivel de retardantes de llama que encontramos en utensilios de plástico negro sigue siendo preocupante, y seguimos recomendando lo mismo: evitarlos”.