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Ciencia

Un estudio revela que la nave espacial Voyager 2 captó a Urano en un día de mal clima en 1986

No es una broma. Es una noticia en serio
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Cuando la Voyager 2 cumplió su histórico vuelo junto a Urano en 1986, la nave espacial captó los mejores datos que la humanidad haya podido compilar sobre el planeta gigante hasta ese momento. Pero la ciencia avanza y cada vez se pueden analizar mejor las señales cósmicas, con lo que se revelan errores del pasado cuando se revisan los datos de la Voyager 2, como lo señala uno de los tantos estudios.

Esta vez los astrónomos del Instituto de Investigación Southwest ofrecen una respuesta a un misterio de hace 39 años en torno a los niveles de radiación de Urano, y su investigación aparece en Geophysical Research Letters.

Específicamente, los niveles de energía inusuales “fuera de lo previsto” de los cinturones de radiación de electrones de Urano – regiones en forma de rosca compuestas de electrones con energía que rodean a un planeta – serían producto de una tormenta de viento solar. Probablemente no fueran causados por los niveles naturales de radiación de Urano. Lo que sucede es que la Voyager 2 visitó Urano en un día particularmente inusual y por eso la percepción humana del gigante de hielo sufrió distorsiones.

En verdad, los científicos erróneamente suponían que eran las condiciones típicas del planeta, aunque les costaba explicar cómo podía ser posible. Pero el nuevo análisis sugiere que aparentemente ese era un mal día en Urano.

“Urano presenta una magnetósfera singular y dinámica, pero lo que podemos entender se ve mayormente limitado por el único vuelo cercano al planeta que cumplió la Voyager 2”, le dijo a Gizmodo en un e-mail el autor principal del trabajo de investigación  Robert Allen.

Urano, del sistema solar

La Tierra en este momento está sometida a una oleada continua de potentes tormentas solares porque el sol está en su etapa activa y el campo magnético de nuestro planeta siente el impacto. Hay intensos estallidos de plasma y fuertes vientos solares que pueden modificar en mucho la estabilidad de los niveles de radiación y los campos magnéticos del planeta.

Naturalmente conocemos mejor los efectos de la actividad solar sobre nuestro planeta. Pero obviamente la Tierra no es lo único que orbita en torno al sol, y todos los planetas, asteroides, objetos interestelares y demás están sujetos a los caprichos solares.

Hay que admitir que los únicos datos directos que tenemos del entorno de radiación de Urano son los de la Voyager 2, como lo admiten los investigadores. Pero si sigue habiendo preguntas en torno a datos viejos, vale la pena revisarlos, según dijeron.

“Desde que la Voyager 2 pasó por allí, la ciencia avanzó mucho”, declaró Allen.

¿Un mal día en Urano?

Clima Espacial
© SwRI

El nuevo análisis se inspira parcialmente en otro estudio reciente que  argumenta que la Voyager 2 pasó junto a Urano cuando la magnetósfera del planeta se veía perturbada por partículas de energía solar. Basándose en ese razonamiento, los investigadores se preguntaron si los eventos de clima solar extremo harían que los datos de la Voyager 2 fueran más consistentes con las estructuras de radiación que se encuentran en torno a otros planetas del sistema solar.

Así, el estudio compara los datos de la Voyager 2 con las observaciones desde la Tierra “usando lo que sabemos ahora”, le dijo Allen a Gizmodo. Los científicos pueden “entender mejor a Urano y los muy fundamentales aspectos que gobiernan la física de los plasmas”.

Para su análisis, Allen y sus colegas recogieron datos de un evento en la Tierra ocurrido en 2019 cuando los cinturones de radiación de nuestro planeta tuvieron un pico de energía de fuertes tormentas de viento solar.

El trabajo indica que las similitudes eran sorprendentes. “Si un mecanismo similar interactuó con el sistema de Urano, eso explicaría por qué la Voyager 2 vio esa energía adicional inesperada”, explicó en un comunicado Sarah Vines, coautora del estudio.

Con todo, el análisis tal vez hace surgir más preguntas que respuestas, dijeron los investigadores. Si como lo demuestran otras “desacreditaciones” los datos del Voyager 2 contuvieran cantidad de interpretaciones erradas, ¿hasta dónde se sabe y se entiende bien la información sobre Urano? ¿Qué es lo que no entendimos y falta descubrir?

“Urano es un entorno planetario increíble, diferente a todo lo demás de nuestro sistema solar”, dijo Allen. “Si bien estos reanálisis recientes se apoyaban en lo que habíamos entendido del sistema de Urano, nuestro estudio y otros más muestran que hacen falta observaciones nuevas y directas en el futuro para estudiarlo en mayor profundidad”.

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