El popular youTuber Tom “ProSyndicate” Cassell solo querĂ­a tener un lanzallamas. O mĂĄs bien, no se trataba de uno, se trataba de la antorcha de propano glorificada que produce esa misteriosa compañía de Elon Musk que excava tĂșneles. Sin embargo, la policĂ­a que se plantĂł en casa de Cassell en Manchester, Inglaterra, no estaba muy a favor.

Cassell dice que la policĂ­a comenzĂł a preguntar por el “Not A Flamethrower” la semana del 10 de agosto. Problema: Cassell estaba fuera de la ciudad. Aparentemente, la policĂ­a lo habĂ­a visto usando su nuevo juguete en videos de YouTube, y descubrieron que violaba la ley de armas de fuego. SegĂșn Cassell, tres oficiales se presentaron en su casa, y un amigo que estaba allĂ­ en ese momento tomĂł una foto,que Cassell publicĂł en Twitter. Esta semana, Cassell regresĂł a casa, y los oficiales tambiĂ©n se pasaron por ahĂ­.

“Cuando hablĂ© por primera vez con ellos, me pidieron que entregara el lanzallamas, a lo que respondĂ­ que no lo harĂ­a [...] porque estoy esperando consejo legal antes de tomar una decisiĂłn”, le dijo Cassell a Kotaku en un correo electronico. Su abogado se encuentra actualmente en África, dijo, por lo que no sabĂ­a exactamente sobre los pasos que debĂ­a seguir. A pesar de cierta confusiĂłn inicial, la policĂ­a aparentemente no tenĂ­a una orden de arresto para Cassell, y Cassell dijo que querĂ­an resolver la situaciĂłn “sin llamar la atenciĂłn”. AsĂ­ que acordaron hablarlo con los abogados y reanudar la conversaciĂłn el viernes.

Cassell es un YouTuber conocido por sus vlogs diarios y tambiĂ©n tiene una de las cuentas mĂĄs seguidas en Twitch, donde hace streaming de forma esporĂĄdica con juegos como Fortnite, Minecraft y Call of Duty. Parece un milagro que todavĂ­a tenga algo de eso, despuĂ©s de haber participado en la polĂ©mica de las apuestas ilegales del juego Counter-Strike que sacudiĂł a Valve en 2016. Junto con su compañero YouTuber y su compañero Trevor “TMartn” Martin, Cassell promocionĂł abiertamente una pĂĄgina web –CSGO Lotto– de apuestas sin informar que ellos mismos eran sus fundadores. A pesar de la polĂ©mica que suscitaron y una investigaciĂłn posterior de la FTC, Martin y Cassell sufrieron pocas mĂĄs consecuencias.

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Mientras que el “Not A Flamethrower” es –con casi toda seguridad– una idea terrible, tĂ©cnicamente no es un lanzallamas. Fue producido por Boring Company, la empresa de Elon Musk, en un momento de frenĂ©tico exceso capitalista a principios de este año. ÂżPor quĂ©? Porque cuando eres incomprensiblemente rico, no hay lĂ­mite para las extrañas campañas de marketing engañosas que puedes llevar a cabo. Musk y compañía fabricaron 20.000 de estos aparatos. Cada uno cuesta $500. Se agotaron en dĂ­as. La parte de “Not A” es el toque irĂłnico de Musk para burlar las regulaciones aduaneras, que tienden a poner pegas a las empresas que envĂ­an mini-cañones-de-fuego por todo el mundo. AdemĂĄs, los chorros de fuego que despide el dispositivo de Musk llegan a una distancia de menos de tres metros, lo que significa que estĂĄ fuera del rango que hace que las personas tengan que obtener un permiso que cuesta$ 425 dĂłlares en el estado adoptivo de Musk de California. Sin embargo, eso no ha impedido que los legisladores intenten regularlo, dado que California actualmente estĂĄ experimentando su peor temporada de incendios forestales en toda su historia.

“Si quisiera otro ‘Not A Flamethrower’, podría hacerme con un quemador de hierba que puedes comprar en Amazon”, dijo hoy Cassell en Twitter.

Esto también es parte por lo que estå tratando de aferrarse al invento de Musk. Se trata mås bien de quién lo hizo, dijo, no de lo que es o lo que puede hacer.

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“Elon Musk, un multimillonario, se aburre y decide ‘¡voy a vender un lanzallamas!’”, Le dijo Cassell a Kotaku. “Tener esa capacidad para decir: ‘Voy a hacer esto hoy’ y hacerlo es sorprendente, y por eso me quito el sombrero ante Elon”. TambiĂ©n comparĂł a Musk con Iron Man.

Cassell dice que ha sellado su Not A Flamethrower para que ya no sea funcional y ha considerado tambiĂ©n la eliminaciĂłn de los mecanismos para que sea imposible usarlo. TambiĂ©n dice que coopera con la policĂ­a tanto como puede y “trata de no hacerles perder el tiempo”.

“Si tuviera que entregar el “Not A Flamethrower” a la policĂ­a, serĂ­a absolutamente destripado”, dijo Cassell. “Para mĂ­ no es solo un lanzallamas. Es un objeto de colecciĂłn que nunca podra ser reemplazado, y realmente no quiero separarme de Ă©l”.

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En verdad, sería una tragedia para esta persona rica y superficial perder este símbolo del exceso de una persona éticamente cuestionable, significativamente mås rica que él. Solo podemos esperar que Elon Musk construya un submarino del tamaño de un lanzallamas para intentar salvar el día.