La historia de la vida en la Tierra siempre guarda sorpresas, y un reciente descubrimiento en Brasil reescribe lo que sabíamos sobre el dominio de los dinosaurios. Un fósil, excepcionalmente bien conservado, revela que otros depredadores silenciosos ya habían conquistado su espacio mucho antes de lo que imaginábamos.
Vulcanidris cratensis: El depredador oculto del Cretácico

Una nueva especie de hormiga, denominada Vulcanidris cratensis, fue descubierta en la Formación Crato, una joya geológica del noreste brasileño. Con 113 millones de años de antigüedad, este fósil, descrito en Current Biology, adelanta en al menos 10 millones de años la aparición conocida de estos insectos.
Lo más asombroso es su pertenencia a las «hell ants» o «hormigas del infierno», un grupo extinto caracterizado por mandíbulas curvas que se movían verticalmente. Esta anatomía sugiere que eran cazadores altamente eficaces en un ecosistema donde, hasta ahora, solo los grandes reptiles parecían reinar.
Un fósil único en su tipo

Hasta el momento, las «hell ants» solo habían sido halladas en ámbar, nunca en roca. Este ejemplar no solo rompe ese patrón, sino que también es el primero encontrado en Sudamérica, ampliando drásticamente el mapa de dispersión de estas criaturas en el Cretácico temprano.
Trapped in limestone was an ancient ant, about the size of a penny, with a scythelike jaw.
The animal had been found far from its known range in the Northern Hemisphere, and it was 113 million years old, making it the oldest ant ever found. https://t.co/c3taDpWExN
— News from Science (@NewsfromScience) April 24, 2025
Utilizando técnicas de tomografía computarizada, los investigadores pudieron observar en detalle las estructuras internas del fósil. Entre los hallazgos destaca su sistema mandibular especializado y unas alas que recuerdan más a las avispas que a las hormigas modernas.
Un linaje antiguo con habilidades de caza extraordinarias

El estudio anatómico sugiere que las hormigas, incluso en sus primeras fases evolutivas, ya contaban con estrategias de depredación avanzadas. Sin embargo, estos mecanismos no sobrevivieron a los cambios ecológicos que marcaron el final del Cretácico.
Phil Barden, de la Universidad Tecnológica de Nueva Jersey, destacó la relevancia del descubrimiento, subrayando que este fósil representa la evidencia más antigua y completa del origen de las hormigas. Su presencia en una era dominada por dinosaurios revela que, incluso entonces, la Tierra ya comenzaba a ser un escenario de diversificación ecológica mucho más compleja de lo que se pensaba.