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Ciencia

Un fragmento de otro sistema estelar atraviesa el sistema solar a más de 60 km/s. Algunos científicos creen que aún podríamos enviar una nave para perseguirlo

El cometa interestelar 3I/ATLAS llegó demasiado tarde para planificar una misión directa. Aun así, un nuevo estudio propone una estrategia extrema que permitiría interceptarlo dentro de varias décadas utilizando una maniobra solar inédita.
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Los objetos interestelares son algunos de los visitantes más raros que pueden aparecer en el sistema solar. A diferencia de los cometas y asteroides que orbitan el Sol desde su formación, estos cuerpos provienen de otros sistemas planetarios y atraviesan nuestro vecindario cósmico durante un breve instante antes de desaparecer nuevamente en el espacio profundo.

El cometa 3I/ATLAS es uno de esos visitantes extraordinarios. Cuando fue detectado en julio de 2024, los astrónomos descubrieron que ya se encontraba dentro de la órbita de Júpiter y se desplazaba a más de 60 kilómetros por segundo. Para cuando la comunidad científica comenzó a estudiar su trayectoria con detalle, el objeto ya se dirigía rápidamente hacia el exterior del sistema solar.

Esto dejó muy poco margen para organizar una misión espacial capaz de interceptarlo. Aun así, algunos investigadores creen que la oportunidad podría no estar completamente perdida.

Una misión que tardaría décadas en alcanzarlo

Un estudio liderado por Adam Hibberd, de la Iniciativa para Estudios Interestelares, junto con Marshall Eubanks y Andreas Hein, plantea una propuesta audaz: enviar una sonda espacial capaz de perseguir al cometa durante décadas. Según los cálculos del equipo, una misión lanzada en 2035 podría interceptar el objeto alrededor del año 2085.

Para entonces, el cometa estaría a unas 732 unidades astronómicas del Sol, una distancia más de cuatro veces superior a la que ha recorrido Voyager 1 en casi medio siglo. La elección de 2035 no es casual. Ese año se produciría una alineación especialmente favorable entre la Tierra, Júpiter, el Sol y el propio 3I/ATLAS, lo que permitiría diseñar una trayectoria capaz de reducir los requerimientos energéticos de la misión.

La maniobra Oberth: una catapulta alrededor del Sol

Un cometa que viene de otro sistema estelar atraviesa el sistema solar a una velocidad imposible de alcanzar. Algunos científicos creen que todavía podríamos interceptarlo
© X / @forallcurious.

La clave del plan se basa en un principio de la ingeniería orbital conocido como efecto Oberth, formulado en 1929 por el científico Hermann Oberth. La idea consiste en aprovechar la enorme gravedad del Sol como una especie de catapulta. La nave se acercaría a la estrella hasta una distancia extremadamente pequeña y encendería sus motores en el punto de máxima velocidad, el llamado perihelio.

Cuanto mayor sea la velocidad en ese momento, mayor será el impulso obtenido por la nave. Esta maniobra permitiría alcanzar velocidades nunca logradas por una sonda espacial.

Si el delta-V generado durante el paso solar alcanzara 10,36 km/s, la nave podría interceptar el cometa en aproximadamente 30 años. Con un impulso menor, de 8,36 km/s, el encuentro se produciría tras unos 50 años de viaje.

Para comparar, la misión Dawn de la NASA logró alcanzar velocidades cercanas a los 11 km/s, lo que sugiere que el desafío, aunque extremo, no sería físicamente imposible.

Un viaje cerca del Sol con temperaturas infernales

El principal problema de esta estrategia es el entorno extremo al que debería enfrentarse la nave. Para realizar la maniobra Oberth, la sonda tendría que pasar a apenas 3,2 radios solares del centro del Sol, una distancia mucho menor que la alcanzada por la Parker Solar Probe, la misión que actualmente más se ha acercado a nuestra estrella.

Las temperaturas en ese punto serían extraordinarias. Los investigadores proponen proteger la nave con escudos térmicos de carbono y aerogel, capaces de soportar condiciones similares a las experimentadas por Parker, cuyo escudo ha resistido temperaturas de más de 1.300 grados Celsius.

Una carrera contra el tiempo… o contra el futuro

El diseño de la misión también incluye un sobrevuelo inicial de Júpiter, cuya gravedad ayudaría a redirigir la nave hacia el Sol antes de realizar la maniobra final. El interceptor tendría una masa aproximada de 500 kilogramos, comparable a la sonda New Horizons, y podría ser lanzado mediante una Starship Block 3 de SpaceX. Aun así, el proyecto plantea un debate interesante dentro de la comunidad científica.

El nuevo Observatorio Vera C. Rubin, que acaba de comenzar sus operaciones en Chile, podría descubrir muchos más objetos interestelares en los próximos años. Si estos visitantes se detectan con mayor anticipación, podrían diseñarse misiones mucho más sencillas para interceptarlos cerca del Sol.

Por esa razón, algunos científicos consideran que podría ser más práctico esperar al siguiente visitante interestelar.

Mientras tanto, 3I/ATLAS sigue alejándose del sistema solar, llevando consigo material formado en otro sistema planetario hace miles de millones de años. Tal vez nadie logre alcanzarlo jamás. O quizá, dentro de medio siglo, una pequeña sonda terrestre logre interceptarlo en el espacio profundo para estudiar uno de los fragmentos más antiguos y lejanos que jamás hayan visitado nuestro sistema solar.

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