Durante décadas, las ruinas de un pequeño pueblo fantasma ocultaron un secreto milenario. Ahora, un grupo de arqueólogos israelíes ha desenterrado bajo esas piedras una sinagoga de unos 1.500 años, sorprendentemente bien conservada. El descubrimiento no solo reescribe parte de la historia del Golán, sino que abre nuevas preguntas sobre la vida y la espiritualidad de las antiguas comunidades judías que habitaron la zona.
Un templo oculto bajo las ruinas de Yehudiya
La historia comienza en Yehudiya, una aldea siria abandonada tras 1967 y situada en la actual reserva natural del Golán, conocida por sus cañones y cascadas. Bajo su superficie, un equipo conjunto de la Universidad de Haifa y el Kinneret Academic College ha localizado los restos de una sinagoga de época bizantina.
El hallazgo, reportado por The Times of Israel, incluye más de 150 objetos arqueológicos, entre ellos un bloque de piedra grabado con una menorá, símbolo ancestral del judaísmo. Durante años, se habían identificado fragmentos dispersos —capiteles, columnas y bancos— reutilizados en las viviendas del pueblo, pero su procedencia exacta seguía siendo un enigma.
“El pueblo sirio fue construido sobre restos mucho más antiguos”, explicó el arqueólogo Mechael Osband, uno de los responsables del proyecto. “Eso nos permitió imaginar que, bajo las casas, todavía podía haber estructuras intactas”.
Tras años de estudio y mapeo, en diciembre de 2024 el equipo abrió una excavación de apenas 3 por 3 metros. Allí apareció la base de una columna, y poco después, en una segunda campaña en julio, el muro sur del edificio con tres accesos y restos de bancos de piedra. Era la confirmación: estaban frente a una antigua sinagoga.

Arquitectura, arte y símbolos de un pasado vivo
El edificio, de planta basilical, medía unos 13 metros de ancho por 17 de largo, con dos hileras de columnas que separaban las naves interiores y bancos adosados a las paredes, un diseño típico de las sinagogas de los siglos IV al VII d.C.
Entre los hallazgos destaca una tabula ansata, una losa con asas decorativas habitual en el arte romano y griego. A diferencia de otros ejemplos conocidos, carece de inscripción visible, aunque los arqueólogos planean emplear técnicas de imagen multiespectral para buscar trazos borrados por el tiempo.
Muchos de los bancos y fragmentos arquitectónicos fueron encontrados fuera de su posición original, prueba de que el edificio se reutilizó durante distintas etapas históricas. Según las estimaciones preliminares, la sinagoga podría haber sido construida hacia finales del siglo III o principios del IV, y haber seguido activa hasta el siglo VIII.
Osband señala que en Israel se conocen alrededor de 130 sinagogas antiguas, de las cuales unas 30 se concentran en los Altos del Golán. Esta densidad convierte a la región en un laboratorio arqueológico único para estudiar la diversidad de estilos y prácticas religiosas del judaísmo tardoantiguo.
Un enclave entre culturas
El hallazgo de Yehudiya no solo aporta datos arquitectónicos: también ofrece una ventana a la convivencia cultural y religiosa de una zona fronteriza marcada por influencias judías, cristianas y bizantinas.
Los investigadores creen que la comunidad que utilizó esta sinagoga formaba parte de una red de asentamientos judíos presentes en el Golán desde la época hasmonea (siglo II a.C.).
La relativa baja densidad poblacional y el abandono posterior del área contribuyeron a la conservación de los restos. En muchos casos, los materiales del templo fueron integrados en viviendas más recientes, lo que permitió su preservación inadvertida.
El propio Osband subraya que cada sinagoga hallada en el Golán cuenta una historia distinta. “Algunas fueron destruidas por terremotos; otras, adaptadas como iglesias o almacenes. Cada una guarda un fragmento de la vida espiritual y cotidiana de quienes las construyeron”.
A magnificent 1,500-year-old shul (synagogue), whose location was previously unknown to experts, has been unearthed in an archaeological excavation within the Yehudiya Nature Reserve in the Golan Heights.
The discovery was announced on Sunday morning following an excavation… pic.twitter.com/ba9GkmcEhC
— Shiri_Sabra (@sabra_the) October 5, 2025
El futuro de la excavación y las preguntas abiertas
El equipo planea retomar las excavaciones en 2025 para ampliar el área investigada y localizar el muro norte, aún enterrado. También esperan obtener más información sobre la comunidad que utilizó la sinagoga, su organización social y los motivos de su abandono.
Además, con la ayuda de tecnologías avanzadas de escaneo y análisis de superficie, los arqueólogos buscan descifrar posibles inscripciones invisibles a simple vista o restos de pigmentos que indiquen decoraciones murales.
Más allá de su valor científico, el descubrimiento de Yehudiya pone en primer plano una cuestión central para la arqueología israelí: cómo reconstruir la memoria material de comunidades desaparecidas y entender la continuidad de su identidad en una región marcada por los desplazamientos y las guerras.
Entre la piedra y la memoria
Bajo un pueblo fantasma, la historia vuelve a respirar. La sinagoga de Yehudiya se erige como un símbolo de permanencia, testigo silencioso de siglos de transformación. En sus muros, columnas y símbolos tallados se cruzan la fe, la arquitectura y la historia de un territorio donde el pasado aún busca su voz.
Mientras los arqueólogos excavan, el tiempo parece invertirse: cada capa de tierra revela una capa de memoria, recordando que incluso en los lugares olvidados puede esconderse una parte esencial de nuestra historia común.
Fuente: Infobae.