Investigadores del Journal of Archaeological Science: Reports compararon 110 esqueletos de dos necrópolis: una en la zona rural de Contrada Nevola (Corinaldo) y otra en un contexto urbano en Milán. A través de radiografías y análisis antropológicos, estudiaron marcadores de estrés físico y enfermedades, lo que permitió detectar diferencias significativas entre la vida en la ciudad y en el campo.
Más higiene y mejor alimentación en el mundo rural
Uno de los hallazgos más notables fue la diferencia en la salud bucal. En la población urbana, el 42% de los individuos presentaban cálculo dental, en comparación con el 26% en el campo. Esto sugiere que los habitantes de la ciudad tenían una dieta más rica en carbohidratos y peores hábitos de higiene oral.
También se detectaron diferencias en los tipos de infecciones. En el ámbito rural, los restos óseos mostraban signos de meningitis y enfermedades respiratorias, mientras que en la ciudad predominaban infecciones intratorácicas. Esto podría estar relacionado con el hacinamiento y la falta de saneamiento urbano, factores que facilitaban la propagación de enfermedades.
Un esfuerzo físico diferente para hombres y mujeres
El estudio también reveló cómo el tipo de trabajo afectaba al cuerpo de los habitantes del Imperio Romano. En la zona rural:
- Los hombres sufrían lesiones en la columna baja, lo que indica que realizaban tareas pesadas como la agricultura y la ganadería.
- Las mujeres mostraban un desgaste en la zona cervical, probablemente debido a la carga de peso sobre la cabeza al realizar actividades domésticas.
Por otro lado, en la ciudad, los problemas musculoesqueléticos estaban más distribuidos entre hombres y mujeres, lo que sugiere que las mujeres también participaban en tareas comerciales y artesanales.
Las fracturas y la violencia urbana

Otro aspecto llamativo fue la mayor incidencia de fracturas en la muestra urbana. Esto podría deberse a:
- Accidentes laborales, más frecuentes en los entornos comerciales y artesanales.
- Conflictos interpersonales, que en las ciudades romanas podían escalar en peleas y enfrentamientos.
La diferencia en la esperanza de vida
Los investigadores también analizaron la edad al momento de la muerte y descubrieron un dato curioso:
- En el campo, las mujeres vivían más tiempo que los hombres.
- En la ciudad, ocurría lo contrario.
Este fenómeno podría explicarse por la mayor exposición a riesgos sanitarios urbanos, como infecciones, contaminación por plomo y complicaciones en los partos sin atención médica adecuada.
¿Las ciudades romanas eran realmente el mejor lugar para vivir?
Este estudio desafía la idea de que las ciudades eran el epicentro del bienestar en la Antigua Roma. Aunque los centros urbanos ofrecían oportunidades económicas y comerciales, también representaban riesgos para la salud, desde enfermedades hasta mayor exposición a accidentes y conflictos.
En cambio, el mundo rural, aunque exigía trabajos físicos intensos, parece haber ofrecido una alimentación más equilibrada, mejores condiciones sanitarias y una mayor esperanza de vida para muchas mujeres.
Lejos de ser un entorno de atraso, la vida en el campo romano pudo haber sido más saludable y estable de lo que la historia tradicional nos ha hecho creer.