Un importante estudio publicado hoy muestra que los adolescentes que tratan su obesidad grave con cirugía siguen cosechando beneficios diez años después. La investigación halló que siguen manteniendo un peso sustancialmente menor y muchos han logrado evitar enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.
Incluso después de la llegada de medicaciones GLP-1 más nuevas como la semaglutida (Ozempic y Wegovy), la cirugía bariátrica es considerada como el tratamiento más efectivo para la obesidad, y los pacientes reducen su peso en hasta 30%. Los estudios muestran que estas cirugías también pueden mejorar su salud en otros aspectos, como la remisión de su diabetes tipo 2, o reduciendo el riesgo de muerte temprana.
El estudio Teen-LABS (Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery) comenzó en 2003, financiado por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK). En las primeras fas es los investigadores siguieron la salud de miles de adolescentes operados entre 2005 y 2009. En el último seguimiento publicado el miércoles en el New England Journal of Medicine, pudieron ver los resultados de 260 pacientes diez años después de su cirugía. Eso no se había hecho nunca antes.
Seguimiento de una década
“Este es el estudio de seguimiento más largo que se ha hecho con adolescentes sometidos a cirugía bariátrica. Los estudios anteriores hicieron seguimientos de 5 años o menos”, le dijo a Gizmodo el principal investigador del estudio Justin Ryder, Vicepresidente de Investigaciones del Departamento de Cirugía en el Hospital de niños Anne & Robert H. Lurie, de Chicago. “Ahora podemos mostrar que las implicancias a largo plazo del tratamiento para la obesidad usando métodos quirúrgicos en adolescentes tienen excelentes resultados a largo plazo y son un éxito”.
Como todo tratamiento médico, la cirugía bariátrica tiene sus riesgos y potenciales aspectos negativos. Hay diferentes tipos de cirugía bariátrica pero en general todos rediseñan el sistema digestivo, como al eliminar parte del estómago. El estilo de vida y la dieta en particular cambian drásticamente después de la cirugía. Los aspectos negativos incluyen: menor absorción de vitaminas y minerales, mayor susceptibilidad al abuso del alcohol, mayor riesgo de suicidio a corto plazo, y tal vez una de cada diez personas no pierda peso o recupere los kilos que perdió.
Dicho esto, han pasado unas dos décadas desde que comenzó el estudio teen.LABS y desde entonces las cirugías bariátricas se han vuelto menos invasivas y más seguras. Por eso es posible que los resultados positivos hoy sean mayores que los negativos.
La medicación GLP-1 como la semaglutida y tirsepatida son las primeras drogas claramente efectivas para tratar la obesidad, y en el futuro próximo habrá drogas nuevas que podrían incluso ser mejores. Ryder advierte que hoy es difícil trazar comparaciones porque no hay estudios todavía que comparen la cirugía con estas drogas.