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Un invento de terracota que podría cambiar el acceso al agua potable en zonas sin electricidad

Un estudiante francés ha ideado un sistema de desalinización en terracota que transforma agua de mar en potable sin recurrir a la electricidad. El proyecto, nacido en una isla con problemas hídricos, combina innovación, artesanía y autosuficiencia, y ya ha llamado la atención de premios internacionales y potenciales mercados.

En un mundo donde más de 2.000 millones de personas carecen de acceso a agua potable, cada nueva solución se convierte en una chispa de esperanza. En este caso, la propuesta no llega desde un laboratorio de alta tecnología, sino desde la imaginación y el trabajo artesanal de un joven diseñador francés decidido a combatir la sequía de forma simple y sostenible.

Un diseño inspirado en la necesidad

Tanguy Delaunay-Belleville, estudiante de la Escuela Superior de Artes Aplicadas de Borgoña, concibió su invento en Martinica, su isla natal, donde el acceso al agua potable es un desafío pese a estar rodeados por mar. La respuesta fue World Wide Water, un desalinizador portátil de baja tecnología construido en terracota, capaz de producir agua apta para el consumo humano sin depender de energía eléctrica ni de complejas instalaciones.

El dispositivo, de un litro de capacidad, se fabrica con una técnica de moldeado semiindustrial que permite su producción a gran escala, pero al mismo tiempo fomenta la economía local y el trabajo artesanal. Su diseño se basa en dos recipientes de cerámica refractaria y una tapa cónica, optimizados para destilar el agua de mar mediante calor procedente de fuentes simples como fuego, gas o placas.

Cómo funciona y por qué es diferente

Un invento de terracota que podría cambiar el acceso al agua potable en zonas sin electricidad
© James Dyson Award.

El proceso es sencillo: el agua de mar se calienta en un recipiente central, generando vapor que se condensa y fluye hacia un segundo compartimento, libre de sal y microorganismos. La clave está en su resistencia al calor y en no requerir electricidad, lo que lo convierte en una herramienta ideal para comunidades remotas o en crisis.

A diferencia de los sistemas de desalinización industriales, World Wide Water no necesita costosas infraestructuras ni materiales difíciles de conseguir. Además de generar agua potable, impulsa el desarrollo territorial al apoyar la alfarería local, crear empleo y reducir la dependencia de sistemas centralizados.

De idea universitaria a proyecto global

El invento ya ha sido seleccionado para el James Dyson Award 2025 y ganó el concurso francés French Tech Tremplin Martinique, con una subvención para innovación sostenible. Hasta ahora, el proyecto ha recaudado más de 100.000 euros, y su creador busca socios que ayuden a optimizar el prototipo y ampliar su alcance.

Delaunay-Belleville ya contempla pruebas en el mercado indio, gravemente afectado por la escasez de agua, y aspira a colaborar con ONG e instituciones humanitarias para que su invento llegue a quienes más lo necesitan. Su ambición no es solo técnica, sino social: ofrecer una herramienta accesible que convierta el mar en una fuente segura de vida.

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