Saltar al contenido
Ciencia

Un nuevo estudio advierte sobre un riesgo silencioso del cambio climático. El calor extremo podría provocar el colapso de miles de insectos tropicales

Investigadores analizaron miles de especies en Perú y Kenia y descubrieron que los insectos tropicales poseen márgenes de tolerancia térmica muy estrechos. Si las temperaturas siguen aumentando, hasta el 50% de estas poblaciones podría colapsar por estrés térmico antes de finales de siglo.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Cuando se habla del impacto del calentamiento global, la atención suele centrarse en glaciares que desaparecen, océanos que se calientan o bosques que se degradan. Sin embargo, uno de los efectos más delicados podría estar ocurriendo a escala mucho más pequeña. Un estudio publicado en Nature advierte que miles de especies de insectos tropicales viven muy cerca de su límite térmico. Si las temperaturas previstas para finales de siglo se cumplen, una parte importante de estas poblaciones podría colapsar tras pocas horas de exposición al calor extremo.

Los insectos tropicales viven peligrosamente cerca de su límite térmico

La investigación analizó más de 2.300 especies de insectos en dos regiones tropicales: las montañas de los Andes peruanos y zonas elevadas de Kenia. El objetivo era medir el punto exacto en el que los insectos dejan de moverse debido al calor, una señal clara de que han alcanzado su límite fisiológico.

El trabajo comenzó durante el doctorado de la investigadora Kim Lea Holzmann, actualmente en la Universidad de Würzburg, Alemania. Los experimentos consistieron en exponer miles de ejemplares a temperaturas crecientes hasta identificar el momento en que su sistema nervioso deja de responder.

Los resultados muestran que muchas especies tropicales tienen márgenes de seguridad térmica muy reducidos. Es decir, las temperaturas máximas que pueden tolerar se encuentran apenas unos grados por encima de las condiciones habituales de su entorno. Este dato resulta especialmente preocupante porque el calentamiento global está elevando precisamente esos valores.

El calor extremo podría provocar colapsos poblacionales

Un nuevo estudio advierte sobre un riesgo silencioso del cambio climático. El calor extremo podría provocar el colapso de miles de insectos tropicales
© Unsplash / Zdeněk Macháček.

Los investigadores combinaron los experimentos de laboratorio con modelos climáticos para simular las condiciones que podrían darse hacia el año 2100. Según esas proyecciones, hasta el 50% de los insectos tropicales podría sufrir colapsos poblacionales si permanecen ocho horas expuestos a las temperaturas que se prevén para finales de siglo.

Un detalle importante es que este colapso no requiere necesariamente que cada individuo alcance el punto de coma térmico. Las poblaciones pueden desaparecer incluso antes, cuando el estrés acumulado reduce su capacidad para moverse, reproducirse o alimentarse. Los científicos consideran que estas estimaciones podrían incluso ser conservadoras.

No todos los insectos reaccionan igual al calor

El estudio también detectó diferencias importantes entre distintos grupos de insectos. Las moscas resultaron ser las más vulnerables, con un límite térmico promedio cercano a 39 °C. Los escarabajos toleran temperaturas algo mayores, alrededor de 41 °C, mientras que algunas especies sociales como abejas muestran un margen ligeramente superior.

Los insectos más resistentes en los experimentos fueron los ortópteros, el grupo que incluye saltamontes y grillos. En algunos casos soportaron temperaturas cercanas a 44 °C antes de mostrar signos de colapso. El ecólogo evolutivo Ary Hoffmann, de la Universidad de Melbourne, señala que estos patrones ya se habían observado en estudios más pequeños, pero que el nuevo trabajo ofrece un respaldo mucho más sólido gracias al gran número de especies analizadas.

El papel de las proteínas en la resistencia al calor

El equipo también utilizó modelos informáticos para analizar la estabilidad térmica de proteínas en 677 especies de insectos. En total se evaluaron mil proteínas por especie, calculando la temperatura a la que su estructura se rompe. Los resultados coincidieron con los experimentos fisiológicos: las moscas mostraban proteínas más sensibles al calor, mientras que los ortópteros presentaban estructuras más resistentes.

Este patrón sugiere que la sensibilidad térmica podría estar profundamente arraigada en la biología de cada grupo, lo que dificulta una adaptación rápida al aumento de temperaturas.

Un problema fisiológico difícil de evitar

Un nuevo estudio advierte sobre un riesgo silencioso del cambio climático. El calor extremo podría provocar el colapso de miles de insectos tropicales
© Unsplash / Clément Falize.

Los insectos tienen una desventaja importante frente al calor: no pueden regular su temperatura corporal como lo hacen los mamíferos. En lugar de sudar o jadear, dependen de estrategias conductuales como buscar sombra, esconderse en el suelo o modificar su actividad diaria. También producen proteínas de choque térmico que ayudan a proteger sus células durante episodios de estrés.

Pero estos mecanismos tienen límites claros. Cuando las temperaturas superan cierto umbral, los procesos metabólicos se desestabilizan y el insecto entra en coma térmico. El ecólogo fisiológico Johannes Overgaard, de la Universidad de Aarhus, explica que incluso un aumento de uno o dos grados puede generar niveles de estrés muy elevados en ecosistemas tropicales que ya operan cerca de su límite climático.

Un futuro incierto para la biodiversidad tropical

Los insectos cumplen funciones esenciales en los ecosistemas: polinizan plantas, reciclan nutrientes y forman la base de muchas cadenas alimentarias. Si grandes poblaciones colapsan por el calor, los efectos podrían propagarse rápidamente por los ecosistemas tropicales.

La bióloga Alisha Shah, de la Universidad Estatal de Michigan, señala que todavía se desconoce hasta qué punto estas especies podrán adaptarse al calentamiento global. Algunas podrían desplazarse hacia zonas más altas o modificar su comportamiento, pero no está claro si eso será suficiente.

En regiones donde el clima ya es cálido y estable, unos pocos grados adicionales podrían marcar la diferencia entre sobrevivir o desaparecer. Y para miles de insectos tropicales, ese límite podría estar mucho más cerca de lo que imaginábamos.

Compartir esta historia

Artículos relacionados