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Un nuevo estudio propone que el Síndrome del Colon Irritable podría ser, en realidad, intolerancia a la gravedad

Un nuevo estudio publicado por un gastroenterólogo ofrece una curiosa hipótesis para esta molesta condición de origen desconocido.

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Una mujer, llevándose las manos al estómago como si le doliera, en una foto de archivo.
Foto: goffkein.pro (Shutterstock)

Hay bastantes cosas para las que la ciencia aún no tiene respuesta.Uno de esos misterios es lo que se conoce como Síndrome de Colon Irritable, una enfermedad muy real de la que desconocemos completamente el origen. Un experto en enfermedades del aparato digestivo llamado Brennan Spiegel tiene una hipótesis nueva y fascinante. El Síndrome del Colon Irritable es un síntoma más de la alergia a la gravedad terrestre.

Ser alérgico a la fuerza que te mantiene pegado al planeta en el que vives parece una cruel broma del destino, pero en un universo en el que se puede ser alérgico al sexo y a cosas aún más desafortunadas todo es posible.

En un estudio completamente en serio publicado en la revista The American Journal of Gastroenterology y del que se hacen eco en Science Alert, Spiegel explica que el síndrome del colon irritable podría ser el resultado de la incapacidad del organismo de algunas personas de gestionar de forma adecuada la gravedad terrestre. Nuestro sistema nervioso ha evolucionado en un entorno con permanente gravedad, pero sabemos muy poco sobre la manera en la que ese sistema nervioso percibe la fuerza ejercida por nuestro planeta. La sensación que experimentamos al caer, por ejemplo, es algo que podemos sentir perfectamente en el estómago. Solo hay que sufrir turbulencias en un avión o subirse a una montaña rusa para experimentar este raro efecto producido por un cambio repentino en la gravedad.

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Spiegel argumenta que nuestro sistema nervioso es una especie de detector gravitacional gigante, y que en las personas con Síndrome de Colon Irritable, ese detector falla a veces y toma falsas lecturas, provocando los problemas estomacales asociados a este síndrome.

¿Cómo puede la gravedad generar una enfermedad?

Todo depende de cómo responda el cuerpo a esa situación. Todo en el cuerpo está conectado. Un día pisamos una pieza de Lego y nos hacemos una herida. Nos duele al pisar, así que instintivamente tratamos de cambiar el peso de la pisada para apretar la herida lo menos posible. En poco tiempo comienza a dolernos la cadera porque estamos forzándola al pisar en una postura extraña. Spiegel explica que con esto pasa un poco igual. Una falsa lectura de la gravedad por parte del sistema nervioso puede impulsar al cerebro a contraer involuntariamente las paredes del estómago, causando incomodidad, pero también afectando a la movilidad de la flora bacteriana, lo que puede desembocar en un crecimiento bacteriano anormal, calambres, o problemas digestivos.

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De hecho, la hipótesis de la gravedad cuadra muy bien con la variedad de síntomas que las personas con este síndrome experimentan y que hace tan difícil su diagnóstico. Uno de esos síntomas, por ejemplo, es tener altos los niveles de serotonina.

La serotonina es un neurotransmisor que regula los movimientos del tracto digestivo, pero que también ajusta la presión sanguínea en respuesta a los cambios en la gravedad, e influye notablemente en nuestro estado de ánimo. Spiegel argumenta que la incapacidad de nuestro organismo para interpretar correctamente los cambios en la gravedad podrían traducirse en un aumento de los niveles de serotonina.

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“Unos niveles no regulados de serotonina pueden ser una forma de respuesta fallida a la gravedad”, explica Spiegel en su estudio. “Cuando los niveles de serotonina son anormales, las personas pueden desarrollar Síndrome de Colon Irritable, ansiedad, depresión, fibromialgia y fatiga crónica”. Se da la circunstancia de que la fatiga crónica es otra de esas enfermedades cuya causa es extremadamente difícil de localizar y que a menudo aparece relacionada en cuadros clínicos que ya incluyen síndrome del Colon Irritable.

Brennan Spiegel aclara que su teoría es solo un juego mental, pro confía en que ese juego sirva a otros investigadores para tener en cuenta la gravedad como un posible factor a considerar en futuras investigaciones. “Nuestra relación con la gravedad no se diferencia mucho de la que experimentan los peces con el agua”, escribe Siegel. “Pasamos toda nuestra vida en ella, nos da forma y sin embargo apenas pensamos de manera consciente cuál es su influencia sobre nuestra propia existencia.”